Concepto de concreto

La palabra concreto, etimológicamente derivada del término latino “concretus”, que significa algo que se endurece por acumulación de partículas agregadas, es un vocablo utilizado en el ámbito de la construcción, para nombrar una mezcla de cemento, arena y agua, u otros materiales similares, que también es conocida como hormigón; de consistencia muy dura, similar a la piedra. Para hacerlo más resistente suele mezclárselo con acero, y se transforma en hormigón armado. Si en lugar de cemento se emplea betún se obtiene hormigón asfáltico.

Otro empleo del término es cuando lo utilizamos para referirnos a algo que excluye todo lo que sea accesorio, centrándolo en lo principal o en lo que resuelve o perfecciona una cuestión. Por ejemplo: “Hablaste una hora y no dijiste nada en concreto”; “Dejémonos de discutir y concretemos el proyecto”, “no has sido muy concreto en tu explicación, no me quedó claro el tema”. Alude a precisión y determinación de las cuestiones.

Para Hegel lo concreto es algo íntegro que puede descomponerse en porciones o partes, pero donde ellas están interconectadas formando el todo, y es lo que caracteriza al espíritu. Cuando se tiene en consideración un momento separado de esa totalidad, lo que no tiene conexión entre sus partes y el todo, es lo que llama abstracción, por ejemplo, las relaciones sociales.

El conocimiento para Hegel recorre el camino de lo abstracto a lo concreto, captando primero ideas generales, para lograr llegar a lo concreto como función del pensamiento.

En Lengua, los sustantivos concretos son aquellos que designan cosas o seres independientes de otros, con existencia supuesta o real, perceptibles por los sentidos: hermano, Europa, duende (lo percibe la imaginación) gato, río, etcétera. Lo contrario son los sustantivos abstractos que existen por abstracción o derivación de los sustantivos concretos que los contienen, y de los que se aíslan, en forma de cualidad, valor o sentimiento: blancura, hermosura, piedad, etcétera.