Concepto de inferir

El verbo inferir deriva en su etimología del latín “inferre”, palabra integrada por el prefijo de interioridad “in” y por “ferre” que se traduce como “llevar”. Inferir es sacar una conclusión por un proceso racional, llevándose por lo que está contenido en lo precedente. Ejemplos: “Infiero de tus palabras que estás arrepentido de tu proceder, ya que te has disculpado varias veces”, “Por la conducta de los gobernantes del país se infiere que no desean llegar a un acuerdo con el Estado vecino, ya que están preparando su ejército para la lucha” o “Infiero que luego de tantas lluvias, no podremos llegar a destino a tiempo, ya que las rutas están anegadas”.

Concepto de inferir

En un razonamiento, de acuerdo a la lógica aristotélica se puede concluir a través de inferencias inductivas, deductivas o abductivas. En los razonamientos inductivos se parte de premisas particulares para llegar a una conclusión general que no necesariamente es verdadera ya que aún cuando las premisas lo sean, se puede haber tomado casos singulares que sean la excepción a la regla, por ejemplo: El invierno en Brasil es templado; el invierno en Egipto es templado, el invierno en México es templado. Conclusión: los inviernos son templados.

En las inferencias deductivas se sigue el camino contrario, yendo de generalidades a casos particulares. En este caso si las premisas son verdaderas y la inferencia es correcta la conclusión será verdadera. En este caso se trata de silogismos, que deben atenerse a determinadas reglas. Su objetivo es la demostración.

En la transducción las premisas son particulares, y sirven por ejemplo, para hacer un diagnóstico como cuando se conoce una enfermedad a través de varios de sus síntomas, que se comparan.

En otra acepción, inferir es causar un daño u ofender a alguien: “Le infirió a su enemigo un insulto y éste a su vez le infirió un golpe de puño”.