Concepto de pesimismo

La palabra pesimismo en su etimología nos remite al latín, proviene de “pessimus”, que a su vez deriva de “peior” que significa peor, siendo en este caso, un superlativo, o sea algo que es más malo que peor, a lo que se agrega el sufijo “ismo” indicando una actitud o predisposición, en este caso hacia lo malo.

El pesimismo, en su aspecto psicológico, es una valoración negativa de las cosas, hechos o circunstancias, que realiza una persona, que posee la predisposición para ver lo malo, lo que puede ocurrir con respecto al pasado, al presente y especialmente al futuro: “Voy a reprobar el examen”, “nadie me va a querer” “seguro me muero cuando me operen” “soy un fracasado” o “mi vida va de mal en peor” son expresiones típicas de individuos pesimistas.

Quien es pesimista, se niega la posibilidad de ser feliz, pues piensa que cuenta con un pasado y un presente malo, o si no le ve así, asegura que su futuro no le depara ninguna mejoría, o que su situación empeorará. El individuo pesimista se angustia y puede llegar a deprimirse.

El pesimismo se opone a la visión saludable y positiva de la vida, conocida como optimismo.

En Filosofía, un representante del pesimismo existencial es el profesor de Berlín Arthur Schopenhauer (1788-1860) que recibió la influencia de Platón, de Kant, del hinduismo y del budismo, siendo enemigo de Hegel. Considera que el mundo es un fenómeno engañoso, mera apariencia, y que lo único real es el deseo de existir como voluntad ciega, lo que produce insatisfacción y dolor, para lo cual, la ciencia o el arte, no son más que remedios circunstanciales y pasajeros.

Otro filósofo pesimista es Sören Kierkegaard (1813-1855) que se centró en explorar la existencia humana particular, y la angustia que siente el hombre, frente a la realidad que se le presenta infinita e insegura, por lo cual se le hace difícil tomar decisiones.