Concepto de utopía

La palabra utopía se formó de la unión de dos vocablos griegos: “ou” = negación, y “topos” = lugar, término que acuñó el humanista inglés Tomás Moro (1478-1535) para designar a una isla por él imaginada y plasmada en un libro que se llamó “Utopía”, donde reinaba la perfección, y que estaba situada en ningún lugar concreto del universo.

Esta idea de construir imaginariamente una sociedad perfecta no es nueva, pues ya había sido pensada por el filósofo ateniense Platón, que vivió entre los años 427 y 347 antes de la era cristiana, en su obra “La República” donde concibió un mundo feliz, bajo el imperio de la justicia, valor que solo puede ser descubierto por quienes tienen el sentido de la prudencia, que para él eran los filósofos, que deberían estar encargados del gobierno de una sociedad dividida en clases, cada una con una función asignada (de gobierno, de defensa y de producción) teniendo la educación en esta sociedad justa, un rol decisivo.

Concepto de utopía

Al estar esa isla ideal de Tomás Moro, no identificada, fue considerada como algo imaginario y difícil o imposible de que ocurra en la realidad; por eso se comenzó a usar la palabra utopía como sinónimo de sueños irrealizables. Así por ejemplo, cuando en una época de crisis económica un candidato gubernamental promete en su campaña terminar con la pobreza o alcanzar el pleno empleo, se dice que está hablando de utopías.

Algunas utopías pueden ser: terminar con las guerras, eliminar la delincuencia, erradicar las enfermedades, destruir la maldad, etcétera. Si se pudieran lograr, dejarían de ser utopías.

Las utopías tienen el efecto negativo de no ver la realidad, pero sirven sin embargo como impulso para mejorar, y si bien tal vez no se alcancen los ideales propuestos en forma plena, acercarse a ellos sería más que deseable.