Concepto de acrópolis

La palabra acrópolis es un término de origen griego. Proviene de “akrópolis” (extremo de la ciudad) que designaba la parte más alta de las ciudades de la Antigua Grecia, construidas con fines defensivos, y por lo tanto eran fortificadas, aunque la de Corinto se fortificó recién durante el imperio bizantino, pues usaron la misma geografía hasta entonces como defensa, con sus obstáculos naturales. Muchas otras ciudades del mundo antiguo se construían en lugares altos por razones de seguridad, como por ejemplo Roma, aunque no se llamaron acrópolis.

Se construían las acrópolis para que la gente pudiera vivir con más tranquilidad al estar menos expuestas a los ataques enemigos, y como se trataba de zonas montañosas, era fácil situarlas en el lugar más elevado. Las más importantes fueron la de Atenas y la de Corinto. En ellas se concentraban las actividades más importantes de la región, sobre todo las religiosas, pues además de la defensa fue considerada un importante lugar de culto. Era el corazón de la polis desde el cual luego se iba extendiendo a medida que crecía en dimensiones.

La Acrópolis de Atenas estaba ubicada sobre el nivel del mar, a una altura de 156 metros, que resguardaba el templo de la diosa Atenea o Templo Niké, que recordaba la victoria de los griegos sobre el imperio persa. Fue construida en tempos de Pericles destinada a ser centro de la actividad religiosa y política. Pórticos monumentales de estilo dórico conducían a la Acrópolis, que se llamaban Propileos.

Por sobre la Acrópolis de Corinto, con triple fortificación, enclavada a 550 metros de altura sobre la ciudad, conocida como acrocorinto, se erigía el templo de afrodita, diosa representativa del amor y se empleó como acrópolis no solo en la antigüedd sino también en el medioevo. Allí se ejercía la prostitución sagrada. Luego fue una iglesia, y más tarde una mezquita.

La acrópolis de Esparta, polis ubicada en el valle del río Eurotas, al sur del peloponeso, albergaba el templo de Atenea Chalkioikos, diseñada por el arquitecto Vathykles, de Magnesia, en el siglo XII antes de Cristo. Las inundaciones destruyeron el templo seis siglos más tarde, pero no se rindieron y edificaron otro, de mayor envergadura. Se volvió a renovar en el siglo III, creando un templo que era a la vez un anfiteatro, que perduró hasta que Esparta sucumbió en el año 396. En esta acrópilis, también se destaca el teatro, cuya reconstrucción data del siglo I antes de Cristo, que tenía una capacidad para un público de unas 16.000 personas. Sus paredes eran de piedra caliza y el escenario de mármol blanco.

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