Concepto de anamorfosis

La palabra anamorfosis, procede del griego “anarmóphosis”, integrado el término por “ana”, que indica inversión, y por “morphos”, que significa, forma, por lo que una anamorfosis es una transformación, pues la imagen, adquiere un nuevo formato, reversible, tradicionalmente usando un espejo curvo, y, actualmente, por medio de la tecnología digital.

Se trata de una técnica, que requiere además de saber dibujar, tener conocimientos matemáticos y de proporciones.

Es usada en dibujo y pintura, y crea una ilusión óptica, ya que, apoyándose en la perspectiva y las formas, logran dar a una representación, al distorsionarla, sobre una superficie que puede ser plana o curva, una apariencia más ajustada a la realidad, cuando se la observa desde un concreto punto de vista. Se utiliza, muchas veces, para dar a la obra significados alternativos, que permanecen ocultos provisoriamente.

Si bien esta técnica ha cobrado interés en la actualidad, a veces reflejado en el arte callejero, y especialmente en el cine, su uso se remonta al Renacimiento, siendo una técnica estudiada por el pintor, geómetra y matemático italiano del siglo XV, Piero della Francesca, que dominó la técnica de la perspectiva.

Un claro ejemplo de anamorfosis lo tenemos en el cuadro “Los embajadores”, una obra de 1553, perteneciente al pintor alemán Hans Holbein el Joven, que podemos apreciar en la Galería Nacional de Londres. La obra incluye en primer plano, un objeto deformado por anamorfosis, que resultó ser un cráneo humano, conocido como “hueso de sepia” que simboliza la vanidad, ya que el cuadro, además, tiene la representación de dos figuras muy importantes de la época, Jean de Dinteville, un embajador francés ante la corte inglesa y Georges de Selve, un obispo adinerado. Puede rectificarse la representación, usando el dorso de una cuchara, perpendicular a la imagen, haciendo que apunte hacia la izquierda, y observando el reflejo en ella.

En el Cine, en 1926, el astrónomo francés, Henri Chrétien, patentó el “Anamorphoscope”, luego llamado CinemaScope por parte de la productora 20th Century Fox, que adquirió las lentes anamórficas, para rodar las producciones iniciales. Las lentes crean un truco óptico que hace que las imágenes se vean doblemente alargadas, comprimiéndolas verticalmente, en el momento del rodaje y dilatándolas lateralmente, al proyectarlas.