Concepto de anfiteatro

La palabra anfiteatro procede del griego “amphithéatron” y del latín “amphitheatrum”, vocablo que se integra por los siguientes términos: “amphi” que indica, alrededor y “theatron”, en el sentido de “teatro”.

Arquitectónicamente, un anfiteatro es un edificio destinado a la presentación de espectáculos, caracterizado por su formato oval o redondo, con gradas para que se sienten los espectadores, a diferencia de los teatros que son semicirculares. En la actualidad, también se les dice anfiteatros a los pisos altos de los cines o teatros.

Sin duda alguna, los anfiteatros tuvieron un lugar protagónico en la antigüedad romana, lugar donde se crearon, construidos primero en madera, más tarde en piedra tallada y luego con hormigón, donde se desarrollaban espectáculos muy animados, coloridos y sangrientos, para entretenimiento de la población, como las luchas de gladiadores o de animales entre sí o contra personas, que se llevaban a cabo en un círculo de arena. También se hacían batallas navales (neumaquias), trayéndose el agua para poder efectuarlas, a través de acueductos. La arena estaba rodeada de gradas, sostenidas por muros en forma de arcos. Las gradas inferiores, estaban reservadas para los senadores y magistrados, el pueblo se ubicaba en la zona media y las mujeres en la parte más alta. A la arena se entraba por puertas ubicadas en los extremos de la pista.

Desde el Imperio, los anfiteatros contaban con subsuelos, desde donde las bestias eran introducidas en la arena usando montacargas. También allí aguardaban su turno los gladiadores. El espectáculo se iniciaba a la víspera con una cena o banquete popular.

Uno de los primeros anfiteatros romanos fue el de Pompeya, construido alrededor del año 70 a. C, aunque se cree que los había, desde cuarenta años antes.

Se destacó como anfiteatro romano, el anfiteatro Flavio, o más conocido como Coliseo romano, de la época del emperador Vespasiano, que gobernó desde el 69 al 79, pero inaugurado bajo el reinado de Tito, completándose la obra con Domiciano; donde cabían unos cuarenta y cinco mil espectadores, con una altura de cincuenta y siete metros.

En el imperio oriental no alcanzaron la difusión que tuvieron los anfiteatros en la parte occidental del imperio, donde los anfiteatros llegaron a ser centenares, habiéndose encontrado, restos de ellos, en muchos lugares del imperio, como el caso del anfiteatro alemán de Xanten, que ha sido restaurado.

En la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires (Argentina) existe dentro del paseo del Bosque, el Anfiteatro Martín Fierro, al aire libre, de inicios del siglo XX, muy poco usado en la actualidad.