Concepto de roma

La palabra roma, femenino de romo, al igual que el término portugués, rombo, proceden del griego “rómbos” con el significado de trompo (objeto que gira, apoyándose en una punta) y del latín “rhombus”. Actualmente, se aplica como adjetivo a todo lo que carece de punta. Los cuerpos u objetos romos, presentan vértices obtusos. Por ejemplo, las tijeras de punta roma, son empleadas en cirugía, para cortar suturas, gasas, drenajes, etcétera. Además, son las tijeras que se recomienda darles a los niños para jugar o hacer sus tareas escolares, evitando así que se lastimen, al carecer de punta. Algo similar pasa con los cuchillos romos, o a los muebles, especialmente mesas, también de punta redondeada, que resultan menos peligrosos.

Las narices romas, son las que son pequeñas (poco prominentes) y achatadas, o sea no terminan en punta. Por ejemplo: “Ojalá mi nariz fuera roma, sin embargo, es larga y puntiaguda” o “Mi perro pekinés tiene su cara roma, casi carece de hocico”.

Despectivamente se les dice romo o roma, a los necios, pues se considera que su inteligencia es escasa (chata): “No seas tan roma, e infórmate antes de dar opinión sobre lo que desconoces”.

Por otro lado, la ciudad italiana de Roma, capital del país, cuyo nombre tal vez proceda de sus legendarios fundadores, Rómulo y Remo o del primitivo nombre del río Tíber, que era “rumon” (rumiante) entre varias posibilidades, que se han planteado como hipótesis.

En la actualidad Roma es el municipio italiano más poblado, con unos 2.900.000 habitantes. Tiene una historia icónica, ya que se convirtió, partiendo de un pequeño poblado, en la capital de un extensísimo imperio, que abarcó el continente europeo, y parte de Asia y África, dividiéndose definitivamente, luego de la muerte del emperador Teodosio I, en el año 395, en Imperio Romano de Oriente y de Occidente. Roma, capital del Imperio Romano Occidental, quedó en poder de los extranjeros o bárbaros en el año 476, y el subsistente Imperio Oriental o Bizantino, cuya capital, a partir del emperador Constantino, fue Constantinopla (la “nueva Roma”) fundada en el año 330, sobre la ciudad de Bizancio, hizo perder a Roma su condición de centro político del imperio, desde entonces, luego de haber tenido una importancia trascendental. El emperador Augusto, la había embellecido de tal modo, en el siglo I, que se dice que la convirtió en una ciudad de mármol, desde una de ladrillos. La ciudad conserva monumentos históricos trascendentes como el coliseo o Anfiteatro Flavio, el Panteón de Agripa y la Fuente de Trevi.

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