Concepto de entremés

La palabra entremés, nos llegó desde el francés “entremets”, compuesto el término por la preposición “entre” (lo que está en medio o dividiendo cosas o situaciones) y “mets” a su vez, derivo de “mettre”, en el sentido de “meter”.

En Gastronomía, se le llama entremés, a los alimentos que se sirven antes de la comida principal, a modo de aperitivo. Son platos por lo general, fríos, que contienen porciones pequeñas, que pueden servirse con pinchos o servilletas, dentro de los cuáles puede haber amplia variedad: fiambres, quesos, maníes, aceitunas, papas fritas, empanadas de copetín, canapés, mariscos, etcétera. Muchas veces se los conoce como “picadas”, y sirven para que la espera del plato principal, sea más entretenida. En realidad, el nombre de entremés, es porque en sus inicios se servían entre los platos principales, costumbre que se mantiene en restaurantes de categoría, con el fin de que el comensal, puede quitarse el gusto del primer plato, para poder saborear, más placenteramente, el segundo. Por ejemplo: “Fue tan abundante el entremés, que yo pude comer el plato principal”.

También recibe el nombre de entremés, la pieza teatral, que consta de un único acto, de corta duración y de tinte gracioso, que inicialmente se colocaba a modo de distracción entre los actos de una obra dramática o de una comedia, por eso fueron llamados “alivio cómico” por Lope de Vega, ya que permitían bajar la tensión, si la obra incluía demasiado dramatismo.

Era habitual que los personajes incluyeran a alcaldes, militares, sacristanes, alguaciles, médicos, boticarios, estudiantes, criados, maridos, poetas, u otros personajes, a efectos de ridiculizarlos. En sus inicios, se expresaban en forma de verso o de prosa, para pasar a hacerse en verso desde el siglo XVII. También se incluyeron cantos, lo que originó los llamados entremeses cantados.

Los primeros entremeses, fueron de autoría del comediante y dramaturgo español, Lope de Rueda (1510-1565) considerados como pasos, entre un acto y otro. El escritor español Juan de Timoneda (1518-1583) dio a conocer con modificaciones los pasos de Lope de Rueda. También fueron famosos los entremeses posteriores, de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Francisco de Quevedo (1580-1645) y de Calderón de la Barca (1600-1681) que los llevaron a su máximo esplendor, hasta que, a fines del siglo XVII, se inició un período de decadencia, hasta su completa desaparición un siglo después, ya que la ideología iluminista los consideró vulgares.