Concepto de bobo

La palabra bobo se originó en el latín “balbus” que se traduce como balbuciente, que es quien habla de modo entrecortado, como si fuera un niño de corta edad.

Bobo es un calificativo, a veces objetivo y otras, subjetivo, pero siempre peyorativo, que es sinónimo de tonto, referido a quien posee poca comprensión de los hechos o actúa torpemente, aplicado también a quien es demasiado ingenuo, y fácil de caer en trampas y engaños, por ejemplo “Fui un bobo al caer en esa estafa que ahora la veo como evidente, pero, en ese momento, me entusiasmó la oferta, sin reparar en las consecuencias”.

Se puede actuar como bobo siempre por tener alguna discapacidad intelectual o retraso madurativo, o serlo, en algunas circunstancias, como cuando se dice: “Pareces bobo, mirando a esa chica, te tiene obsesionado” o, puede alguien simular serlo para sacar alguna ventaja: “No te hagas el bobo que comprendes muy bien que has actuado mal, así que no niegues tu responsabilidad”.

El “experimento del muñeco Bobo” es como se conoce a una experiencia desarrollada entre los años 1961 y 1963, por el psicólogo canadiense Albert Bandura, sobre el comportamiento por observación e imitación de los niños. El muñeco bobo era un inflable, sobre cuya materialidad descargaba un adulto su agresión, en presencia de niños de entre 3 y 5 años. Los niños expuestos a esa observación imitaron las conductas violentas.

En algunos lugares, se le dice bobo, al corazón, porque su ritmo, es similar al de un reloj, y a los de bolsillo, se les decía bobos, en el siglo XIX.

En Pintura, “Bobo de Coria” es como se conoce a un retrato, un óleo sobre lienzo, obra del pintor español Diego Velázquez, que lo realizó entre 1635 y 1639, cuyo título en realidad es “El bufón Calabacillas”, un bufón, natural de Coria, perteneciente a la corte del rey Felipe IV, que está sentado en una postura incómoda, en el suelo, sobre algunas piedras, y tiene estrabismo. Por delante aparece un vaso de vino y, a los lados, una calabaza.

En el Cine, “El magnífico bobo” o “The bobo” en su título original, es una película estadounidense que se estrenó en el año 1967, dirigida por Robert Parrish, y trata de un torero enamorado, cuya pasión puede entorpecer sus planes profesionales.