Concepto de bocina

La palabra bocina, nos llegó desde el latín “bucina”, que se empleaba para nombrar a una especie de trompeta, que era un cuerno, usada por los pastores, los cazadores, y también en el ámbito militar.

En 1680 aparecieron en Francia las primeras bocinas. Consistían en una pera de goma, que estaba unida a una trompeta metálica, lo que generaba un sonido cuando se apretaba la pera. En Alemania, se aplicó en el ámbito musical, y, al ser perfeccionada, se utilizó en la ópera desde 1757.

Lo que hoy conocemos como bocina, es un instrumento sonoro, muy empleado a partir del siglo XIX, en los automóviles, bicicletas, motocicletas, trenes y embarcaciones, como señal de advertencia, de que el rodado está cercano o va a pasar, destinada a peatones y otros conductores. Las primeras bocinas eran accionadas de modo manual, hasta la fabricación de la bocina eléctrica, patentada en 1914, en Alemania, por el industrial, Robert Bosch. En 1921, empezó a comercializarse.

A la bocina también se la conoce como claxon, por ser Klaxon una de las marcas primitivas de bocinas. También, según los lugares, suelen denominarse cornetas o pitos.

Suele decírsele bocina en algunos países de América hispánica a los parlantes o altoparlantes usados para amplificar el sonido.

Las bocinas de los vehículos, especialmente de los automóviles, son causantes de contaminación ambiental de tipo sonoro, en las zonas urbanas, cuando los conductores las emplean arbitrariamente, sin consideración el daño que provocan, ya que su uso debe restringirse a evitar accidentes, como cuando un vehículo se acerca de modo peligroso o se está subiendo una lomada. Sin embargo, es habitual observar que se haga sonar la bocina, cuando un automovilista debe recoger a una persona, y le avisa de su arribo haciendo sonar la bocina, o cuando un conductor apurado, quiere señalarle al que está delante y no avanza inmediatamente cuando la luz del semáforo cambia y le permite el paso. También se hace mal uso, al emplearse en señal de protesta o para celebrar algún acontecimiento, como que alguien se ha casado, se graduó, o su equipo deportivo ha logrado un triunfo. En ocasiones, niños las usan como un juego, alterando la paz pública y generando gran incomodidad a transeúntes y vecinos, con un sonido de 90 decibeles. Estos ruidos provocan estrés, insomnio, irritabilidad y pueden generar situaciones violentas. Sin embargo, pocos conocen que tocar la bocina fuera de las situaciones de riesgo, sea una contravención.

Ejemplos de uso: “Iba cruzando la calle distraído, y, por suerte, el conductor accionó la bocina, pues no advertí que se acercaba el rodado”, “Estaba descansando, y, de repente un bocinazo interrumpió mi sueño, y desperté malhumorado” o “Si no le hubiera advertido con mi bocina al otro coche, que no se cruzara de carril, como era su intención, hoy estaríamos lamentando un accidente”.

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