Concepto de oratoria

La palabra oratoria tiene un origen latino, y se conforma con los términos: “orator” = “orador” que es la persona que se expresa oralmente, para dar un discurso, más el sufijo “ia” que indica cualidad.

La oratoria es un arte, pues consiste en exponer conocimientos o ideas, de modo fluido y convincente, o sea, con elocuencia, tratando de movilizar a la audiencia y motivarla, persuadirla o convencerla. Hay varios tipos de oratoria: forense, pedagógica, social, persuasiva y religiosa, entre otras.

Los sofistas, en la antigua Grecia, iban de un pueblo a otro, enseñando oratoria; pues, en el sistema político democrático, imperante en esa época, era importante convencer; aunque fueron muy criticados, pues se dijo que enseñaban solo usar la charlatanería, y cobraban por ello. Sin embargo, uno de ellos, Sócrates fue un maestro de oratoria serio y responsable que impartía sus enseñanzas de modo gratuito. Otro griego famoso en dominar la oratoria, fue el ateniense Isócrates (436 a. C - 338 a. C).

En la antigüedad romana, se destacó la obra en doce volúmenes, del profesor de elocuencia, y abogado, Marco Fabio Quintiliano (35-95) “Instituciones Oratorias”, donde toma como modelo, a otro insigne orador, Cicerón (106 a. C – 43 a. C.).

Un buen orador no debe titubear, sino expresarse con seguridad, pero sin autoritarismo, controlando los nervios lógicos de la situación. Se deben modular bien las palabras. No repetir alguna, en forma reiterada (esto es muy común, por ejemplo, decir “este”, en medio de las frases, o terminar con “¿si?” las oraciones. Su tono de voz se tiene que adecuar a lo que está transmitiendo y hacer las pausas necesarias, mirando a su público, con simpatía. La riqueza de vocabulario y la improvisación son cualidades necesarias para un buen orador, pues hacer largas pausas, por quedarse sin nada qué decir, da una mala impresión; además debe ser empático, y conocer en profundidad el tema que aborda en su discurso, el que recomienda haya sido practicado.

El orador debe adoptar una postura relajada, pero cuidando de estar erguidos si el discurso de pronuncia de pie, o bien sentados, en el caso que se adopte esa posición. Tratar de no mover las manos en exceso, no balancearse ni mover los pies o las piernas. Sí se puede caminar, ya sea en el escenario o entre el auditorio.

Se debe comenzar con un saludo cordial. También debe presentarse, salvo que antes, lo haya hecho el moderador. Apagar el teléfono móvil, y pedir al público que haga lo mismo, y esperar que todos estén en silencio, para comenzar.

También es oratoria, un género literario, comprensivo de obras que se han escrito, para proclamarse de modo oral.

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