Concepto de desfalco

El desfalco es la acción y el efecto del verbo desfalcar, procedente, en su etimología, del italiano “defalcare”, tal vez originado desde el latín “disfalcare”, y que hace alusión a apoderarse de dinero ajeno, que legalmente se tenía bajo su guarda.

Se trata de una acción ilícita, un fraude o estafa, contraria a los principios de lealtad y buena fe, ya que si bien los fondos fueron confiados por su dueño a un tercero, lo ha sido en carácter de guarda o depósito y no el para el uso y provecho personal del depositante, que está obligado a cuidarlos, pero no usarlos.

El autor del ilícito y la víctima, pueden ser personas físicas o jurídicas, y el dinero en cuestión, puede ser proveniente de fondos privados o públicos, aunque en este último caso, si quienes tienen la custodia de los bienes públicos son funcionarios del Estado, se tipifica un delito especial, el de peculado. Sería desfalco si la custodia de bienes públicos está a cargo de un particular, también llamado malversación impropia.

El desfalco se diferencia del hurto en que el dinero está en tenencia del autor del delito de modo legal, pero el uso del mismo no estaba permitido. En el hurto, el ladrón se apodera de los bienes ilícitamente.

El desfalco es lo que en Derecho Romano, se conocía como “furtum usus”. El desfalco al erario, era un crimen, conocido como “crimen peculatus” que hoy llamamos delito de peculado, al que nos referimos en el tercer párrafo, que es cuando la apropiación es de fondos públicos por parte de funcionarios a quienes se les confió la custodia.

Comete desfalco, por ejemplo, un empleado que se apodera de dinero de la empresa en la que trabaja; un administrador de consorcio que se queda con el dinero de los copropietarios y no les destina al fin para el que fue recaudado, una entidad financiera que no devuelve el dinero que le entregaron sus clientes o un socio que modifica los balances de la empresa para desviar fondos en su beneficio.

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