Concepto de incriminación

Incriminación, es la acción y el resultado de incriminar, verbo regular, no pronominal, y de primera conjugación; nacido el término, en el latín “incriminari”, en el sentido de imputar o atribuir a alguien la comisión de un crimen o de un delito; conducta que la ley penal describe con exactitud, y considera como pasible de ser castigada.

La incriminación o acusación puede provenir de la propia persona que confiesa su responsabilidad en el hecho, de un tercero, afectado por la acción, de los testigos, o de los propios órganos de la Justicia, si se trata de un delito de acción pública. También los hechos protagonizados, y las pistas dejadas, pueden resultar incriminatorios. En cuanto a la confesión, nadie está obligado a declarar lo que le perjudique, como un derecho de defensa pasiva; pero, si lo hace, puede auto incriminarse, lo que solo es una prueba más, que el juez apreciará, pues no siempre quien se atribuye la culpa, es realmente el delincuente.

Ejemplos de uso: “Me han incriminado, injustamente, en un robo, ya que la víctima creyó reconocerme en rueda de testigos, pero, seguramente, se trató de alguien muy parecido a mí”, “Si bien las pruebas me incriminan, demostraré que mis huellas digitales, solo estaban allí porque había estado en la escena unos minutos antes” o “Los testigos, estuvieron de acuerdo en que vieron a Manuel, empuñando un arma, justo antes de producirse el asesinato, y eso lo incrimina”.

Las falsas incriminaciones, hechas de modo doloso, constituyen delitos de falsa denuncia, y en el caso de testigos, de falso testimonio. También pueden generar demandas por calumnias.

En Derecho Internacional, rige el principio de la doble incriminación, con respecto a la extradición de personas, que establece que para que proceda la extradición, la conducta que se le incrimina al acusado, debe ser considerada un delito, tanto por las leyes del Estado requirente como por las del Estado requerido, aunque no exista identidad normativa entre los hechos punibles tipificados.

También se usa, por extensión, cuando se le atribuye a otra persona, la responsabilidad sobre algo, aunque no sea un delito: “Mis compañeros de trabajo me incriminaron como responsable de la broma que le hicieron a nuestro jefe, y casi pierdo el empleo” o “No me incrimines en tus mentiras, solo son tu responsabilidad, y no pienso callar si me preguntan por la verdad”.