Concepto de permuta

La palabra permuta hace referencia a la acción y efecto de permutar, del latín “permutare”, vocablo integrado por el prefijo de globalidad “per” y el verbo “mutare” que puede traducirse como “cambiar”.
Para que exista permuta, también conocida como trueque, debe haber al menos dos partes involucradas, que intercambien bienes y/o servicios entre sí.

Ejemplos: “Permuté con mi madre mi regalo de 15 años, cambiando la fiesta que quería brindarme por un viaje a Europa”, “He conseguido permutar mi horario de trabajo con una compañera”, “Permuté con una señora el lugar en la fila para entrar al teatro, ya que ella estaba adelante, pero necesitaba esperar para ingresar, a que llegara su marido” o “Permuté juguetes con mi primo; ya estaba cansado de jugar con ellos, y él con los suyos, así que ambos salimos ganando”.

Jurídicamente, la permuta es un contrato que se establece entre dos partes que intercambian la propiedad de cosas.
La permuta fue la primera forma de comercialización, cuando no existía el dinero; y lo injusto era que es muy difícil que dos cosas tengan exactamente el mismo valor de mercado. En la actualidad, al existir el dinero, éste puede agregarse, para evitar esas inequidades. Por ejemplo, si alguien tiene un inmueble pequeño y desea otro más grande, puede permutarlo y agregar la diferencia en dinero, aunque en general para que se considere permuta, el monto en efectivo no debe superar el de la cosa intercambiada, pues de lo contrario sería una compra-venta.

Al igual que en la compra-venta, en la permuta cada una de las partes se hace responsable, si no se ha excluido expresamente, de los vicios redhibitorios (defectos ocultos en la materia de la cosa) y de la garantía de evicción o vicios legales (embargos, deudas impositivas, hipotecas, etcétera). En general las normas de la compra venta se aplican a la permuta de modo supletorio (cuando no hay específicas para la permuta).