Concepto de vómito

Se conoce como vómito, a la acción y al efecto de vomitar, del latín “vomitare”, que se aplica a expulsar a través de la boca y de modo violento, los contenidos estomacales; y también recibe ese nombre el contenido vomitado, o quimo, de gran composición ácida, integrado en general por alimentos, y ácido clorhídrico. Puede contener bilis (vómito bilioso) provocado por apertura del píloro, de color amarillento; o sangre (hematemesis) causado por hemorragias digestivas.

El vómito o emesis, es, en general (no siempre) precedido por las náuseas, que es la sensación sumamente desagradable de querer vomitar, aunque a veces, las náuseas no son sucedidas por vómitos.

El vómito es una acción compleja que sincroniza tres acciones básicas: motora, nerviosa simpática y nerviosa parasimpática, originadas en el bulbo raquídeo (en su formación articular).

Es síntoma de diversas enfermedades, graves o no (alergias alimentarias, gastritis, estenosis de píloro, cefaleas intensas, hemorragias cerebrales, intoxicaciones alcohólicas, virosis, consecuencia de tratamientos con quimioterapia, etcétera) o de trastornos psicológicos, pero por sí solo puede ser fatal, si es aspirado, produciéndose la muerte por asfixia. Por eso es conveniente, para evitar ese efecto, poner al paciente si su estado de conciencia está disminuido, en posición de acostado, y de costado.

Es frecuente que las embarazadas tengan vómitos en el primer trimestre de su embarazo, debido a los cambios hormonales. Esto se conoce como emesis gravídica. Si bien es normal, puede ser peligroso si los vómitos son muchos y continuados, por el riesgo de deshidratación y de desequilibrios electrolíticos (alteración en los químicos del torrente sanguíneo que regulan las funciones del organismo).

Por eso ante vómitos reiterados, cualquiera sea la causa, se recomienda la ingesta de líquidos para reponer líquidos al organismo.

Se trata con medicamentos llamados antieméticos y con dieta alimentaria, además de tratar la causa que lo originó.