Concepto de amargura

La palabra amargura, se integra del adjetivo latino “amarus”, del que luego, surgió el verbo “amaricare”, en el sentido de amargar o hacer triste o doloroso algo, más el sufijo de acción y resultado, “ura”.

La amargura es un sentimiento negativo, que causa un sabor amargo, ya no en la boca, por comer algún alimento de ese sabor, sino en el alma, desencadenando tristeza, frustración, apatía, resentimiento y desazón, por algo que nos ha afectado, en distintos grados de intensidad.

Todos hemos sentido amargura en algún momento de nuestras vidas, y esto es normal, mientras sea pasajero; pero, si se instala en nuestra personalidad, puede impedirnos ser felices, ya que nunca estaremos satisfechos ni con nosotros mismos, ni con nuestros logros, ni con el entorno; y socialmente, nos iremos quedando solos, ya que nadie quiere la compañía de personas sumidas en la amargura, pues puede resultar contagioso y frustrante. ¿Quién no ha experimentado el deseo de escapar de la presencia de gente que siempre está apesadumbrada, quejándose de todo, y viendo el lado negativo de las cosas? Algo diferente, ocurre, cuando, por un evento desafortunado, una persona está en un período de duelo, y la gente la acompaña para que lo transite del mejor modo posible, dejando que suelte esa amargura, consolando y ayudando a salir adelante.

La amargura, se manifiesta en llanto, en palabras acongojadas, en miradas tristes, en gestos de insatisfacción, etcétera.

Ejemplos de uso: “Sentí mucha amargura cuando reprobé el examen, pero, luego de unos días, comprendí que solo era un traspié en mi carrera, y que solo debía estudiar más, y rendirlo de nuevo”, “En los días de amargura que sobrevinieron a la muerte de mi padre, encontré consuelo en mis hermanos y amigos, y así, poco a poco, lo fui superando”, “Mi vida fue un largo camino de amarguras, pues siempre vi lo malo que me pasaba, y ahora ya es tarde para recuperar mi felicidad” o “Con gran amargura comprobé que a pesar de que eduqué a mis hijos con amor y dedicación, no se han convertido en personas de bien”.

En el Cine, la película dramática estadounidense, “La amargura del general Yen”, de 1932, fue dirigida por Frank Capra. Está ambientada al final de la guerra civil china y trata del secuestro de una mujer norteamericana que arriba a Shanghai, para contraer enlace, pero es secuestrada por el general Yen.

En Música, “Amargura” es una chacarera, con letra y música de Julio Argentino Jerez, donde expresa que su vida está colmada de amargura desde el día en que nació y su madre falleció, y, luego, toda su existencia fue de desengaños, anhelando solamente morir.