Concepto de infausto

Infausto es aquello que no es fausto, o sea feliz y agradable. Las palabras fausto y su negación, infausto, del latín “infaustus”, tiene que ver con los días nec fastos en la antigua Roma, que no eran propicios para determinadas actividades, porque así lo determinaban los dioses, siendo los fastos, los avalados por la divinidad.

De allí que se use el vocablo infausto, alejado ahora de su connotación religiosa, para designar aquellos sucesos desgraciados que traen dolor y amargura. Siempre se usa este adjetivo con connotación negativa.

Sinónimos de infausto: funesto, desgraciado, desdichado, aciago, amargo, desafortunado y terrible. Antónimos: fausto, feliz, propicio, dichoso y favorable.

Ejemplos de uso: “Tuve una infancia infausta, ya que padecí hambre y malos tratos”, “Hoy recibí la infausta noticia de que mi hermano tuvo un accidente y falleció”, “No quiero saber nada de hechos infaustos, ya tuve demasiado por este año, espero que a partir de ahora cambie mi racha y pueda volver a sonreír”, “La historia humana está repleta de hechos infaustos, que lamentablemente el hombre tiende a repetir”, “En la escuela se recordó el infausto día en que los dictadores tomaron el poder” o “Un infausto recuerdo, que creía olvidado, se apoderó de mi mente, y ahora no solo me persigue cuando estoy despierto sino también en mis sueños”.

Puede suceder que lo infausto, sea algo que se transmita a futuras generaciones, por ejemplo: “El padre dejó en sus hijos un infausto legado de odio y rencor, al haberlos tratado con dureza y crueldad” o “El gobierno fue corrupto y se enriqueció a costa de las arcas públicas, dejando al pueblo una infausta herencia de miseria”.

Lamentablemente, la vida no siempre nos brinda momentos de dicha, sino también debemos soportar hechos infaustos, ya sea que se produzcan accidentalmente (como una muerte natural, una enfermedad, un terremoto, una inundación, un incendio accidental, un tornado, etcétera) o que sea el ser humano que los provoque (un robo, un asesinato, una estafa, una traición, una guerra, etcétera). Nadie está totalmente preparado para afrontar esas penosas situaciones, pero hay personas más resilientes, que saben aprovechar hasta lo infausto, para sacar de ello enseñanzas, y traducirlo en amor y solidaridad, por ejemplo: “Tras la infausta pérdida de su hijo pequeño a causa de una terrible enfermedad, los padres decidieron canalizar su dolor abriendo una fundación para ayudar a otros niños en esa situación”.