Concepto de aciago

La palabra aciago se derivó de la expresión latina “aegyptiacus dies” que puede traducirse como día infausto, peligroso, nocivo o desagradable, tal vez en referencia a las plagas que relata la Biblia azotaron Egipto como castigo divino por haber esclavizado al pueblo hebreo y no permitirles salir de Egipto. Entre los egipcios el Dios de lo aciago y lo seco y desértico era Set, asociado a los animales que habitan en el desierto, como el cocodrilo.

Lo aciago anuncia desgracia, mala fortuna, y trae tristeza y dolor, es por lo tanto un adjetivo negativo.

Una persona aciaga es alguien infeliz, que transmite pesar y ocasiona dolor: “Ese anciano aciago merece nuestra compasión, está solo en el mundo, enfermo y sin tener donde vivir. Debemos ayudarlo si el Estado no lo hace”.

Con referencia a hechos o situaciones: “Este aciago año debí lamentar la pérdida de mis padres que sufrieron un terrible y lamentable accidente”, “En un atentado durante un festejo fallecieron tres personas, lo que hizo que la celebración se tornara en un acontecimiento aciago” o “En la aciaga ciudad devastada por la guerra solo se escuchaban gemidos y llantos”.

No todo es bonito, feliz, radiante y óptimo en la vida, y lo aciago es parte natural de la existencia. Lo lamentable es cuando lo aciago domina y hace pasar desapercibidos los momentos gratos. Muchas veces lo aciago cuando tiene remedio o hay consuelo, sirve como prueba, para fortalecernos y hacernos renacer más vigorosos y fuertes; pero otras veces, lamentablemente, cuando se perpetúa en el tiempo, es mortal y no hay solución posible, provoca mucha angustia y desesperación, como el caso de pestes, guerras, desastres naturales, etcétera. Lamentablemente los periódicos dan cuenta de modo habitual de noticias aciagas de esta naturaleza.