Concepto de senectud

La palabra senectud nos lleva en su etimología hasta el latín “senectus”, a su vez, de “senex” que significa “viejo”.
La senectud es la etapa de la vida que corresponde a lo que también llamamos ancianidad, vejez o tercera edad. Sobreviene luego de la madurez, que es una meseta dentro del desarrollo humano, y se caracteriza por ser un período de retroceso, donde el organismo, comienza su deterioro, el cuál es progresivo hasta que sobreviene la muerte.

No hay claro consenso de cuándo empieza esta etapa, aunque la mayoría la sitúa entre los 65 y los 70 años; y no todos los individuos que componen esta franja etaria, se encuentran en el mismo estado físico o mental. Hay personas de esta edad que no presentan de modo visible ninguna limitación a sus capacidades, y en otras es muy evidente.

En la actualidad, las personas de la tercera edad llevan una vida mucho más activa que en épocas pasadas.
En épocas lejanas, eran pocos los que llegaban a la senectud, y estas personas eran muy valoradas; pero con el correr del tiempo la vida se fue prolongando, pero la estimación de las personas ancianas no siguió el mismo camino. Si habían trabajado, se retiraban o jubilaban, para quedarse en sus casas o en asilos, a esperar el final de sus días, haciendo en el mejor de los casos, tares sencillas, consideradas improductivas.

Actualmente hay un nuevo concepto de senectud, y si bien la juventud es la edad donde se aspiran y alcanzan los logros, en la tercera edad se disfrutan de ellos. Muchos siguen haciendo actividades productivas y recreativas, habiéndose jubilado o no, lo que los mantiene actualizados, y aportando mucho a la sociedad; no solo desde trabajos formales, sino también informales, como el cuidado de sus nietos, actividades literarias o artísticas, participación en talleres, tareas comunitarias y políticas, etcétera. Esto se debe a que la mayoría de los ancianos, cuidan de su alimentación, de su descanso, realizan actividad física, siguen aprendiendo y comparten sus días con gente de su edad y también con jóvenes. Queda aún mucho por hacer, para concientizar a la sociedad de proteger a quienes todavía les cuesta disfrutar de esta nueva etapa porque están solos, enfermos o vive en hogares de ancianos; ya que las dolencias, naturalmente, son comunes por el paso del tiempo, que potencia los efectos de las enfermedades normales de cualquier edad, como una gripe; y añade otras, como la osteoporosis o el mal de Alzheimer.