Concepto de analgésico

La palabra analgésico, nos llegó desde la lengua griega, y se integra por “an”, que indica negación o carencia, y “álgos”, en el sentido de “dolor”. Por eso, un analgésico, es aquello que quita el dolor, esa sensación desagradable en una o más partes de nuestro organismo (cabeza, cuello, garganta, espalda, piernas, brazos, etcétera) que nos altera también emocionalmente, y que compartimos todos los seres vivos, con sistema nervioso central. Aliviar el dolor, resulta, entonces, una necesidad imperiosa para continuar con nuestras rutinas y sentirnos bien, no solo física, sino psíquicamente, y, por eso, recurrimos, frecuentemente, a medicamentos, algunos de venta libre y otros bajo receta, para aliviar o quitar esa horrible molestia. Esas medicinas, son los analgésicos, aunque también, en sentido amplio, podemos aplicarlo a algunas sustancias naturales o a ciertos tratamientos que no emplean medicinas y que apuntan a lo mismo.

Dentro de los fármacos, y según la OMS, el primer escalón analgésico lo ocupan los antiinflamatorios no esteroideos, entre los cuales, el más popular es la aspirina, seguido por el ibuprofeno, con efectos analgésicos, pero, además, antiinflamatorios y antipiréticos. No derivan de la cortisona, y actúan inhibiendo la síntesis de las prostaglandinas. Su exceso puede provocar hemorragias. Comparte este primer escalón el Paracetamol, que no es un AINE, pues no posee efectos antiinflamatorios, trayendo menos consecuencias negativas a nivel gastrointestinal.

Los fármacos con mayor potencia analgésica, son los opiáceos, que interactúan con los receptores opioides de las neuronas integrantes del sistema nervioso central, como el caso de la morfina. Se usan en dolores muy intensos, y en tratamientos cortos, o en pacientes terminales, pues pueden generar adicción.

Los analgésicos pueden administrarse, entre otras formas, por vía oral, rectal, percutánea, subcutánea, intramuscular o endovenosa.

Los analgésicos en ningún caso, carecen de efectos secundarios, por lo cual, siempre es recomendable que se tomen o apliquen con supervisión médica.

Como dijimos, también hay sustancias naturales que pueden tener efectos analgésicos (entre ellos el ajo, muy útil para aliviar los dolores de muela y de cabeza, pues contiene capsaicina, o la piña, que por poseer una enzima llamada bromelia, es usada para aliviar la artritis; o tratamientos para aliviar el dolor sin efectos secundarios, como por ejemplo, la aplicación de calor en la zona dolorida que actúa aumentando la circulación de la sangre y relaja los músculos; o de frío, que paraliza las fibras nerviosas, reduciendo temporalmente el dolor, y reduce la inflamación, pues contrae los vasos sanguíneos. Otro tratamiento sin uso de fármacos es la acupuntura, una vieja práctica de la medicina china, que consiste en aplicar bajo la piel, unas agujas delgadas, en las fuentes del dolor.