Concepto de comezón

La palabra comezón nos remite etimológicamente al latín “cometionis”, vocablo integrado por “comestum”, del verbo “comedere” que se traduce como “comer” o “corroer”.

Posee dos usos. Un primer sentido como sinónimo de picazón, prurito, irritación o picor intenso, que puede darse en forma generalizada en todo el cuerpo o en una parte específica del mismo. Se trata de una sensación diferente a la de dolor; es un “hormigueo” que provoca el impulso de rascarse, lo que lejos de aliviar la sensación, la agrava, además de producir lesiones en la piel, que hasta pueden llegar a infectarse. No sólo afecta a los humanos sino también al resto de los mamíferos.

Ejemplos de uso: “Mi perro tiene una comezón en su cola y de tanto rascarse se ha lastimado” o “No aguanto la comezón que tengo en la cabeza, es posible que tenga pediculosis”.

Las causas que provocan la comezón pueden ser variadas y a veces difíciles de identificar, como en el caso de que provengan de reacciones alérgicas, las que pueden deberse a un medicamento, una planta, al polen, a ciertos alimentos, al pelo de animales, etcétera. Otras causas pueden ser hongos, parásitos, caspa, la acción del sol, piel seca, picaduras de insectos, sarna, enfermedades eruptivas, renales o hepáticas, etcétera.

Para aliviar la comezón existen lociones, aceites y cremas, muchas de ellas de venta libre, aunque conviene consultar al médico si los síntomas perduran o no se identifica la causa. Evitar el agua caliente y jabones con fragancias e intensificar la hidratación.

En otro sentido, figurado, como la comezón ocasiona molestias, también se usa para designar la falta de tranquilidad espiritual, cuando es el alma la que se siente apesadumbrada e inquieta, como si “picara”: “Tengo una comezón que me invade el espíritu al saber que pronto te alejarás de mí para siempre” o “Las nuevas medidas impositivas me causaron comezón”.