Concepto de anorexia

La anorexia, palabra de etimología griega, integrada por el prefijo de negación "a", y por "orexis", en el sentido de "apetito", significa lieralmente, falta de apetito, es una enfermedad que se manifiesta en trastornos de la alimentación, ingiriendo muy poca cantidad de alimentos, de tal modo que la persona pierde masa corporal, llegando a pesar niveles inadecuados a su sexo y altura, pero que el enfermo niega, viéndose aún con sobrepeso, continuando con sus dietas extremas, hasta poner en riego su vida.

De frecuente aparición en la adolescencia, resultando la edad más afectada la comprendida entre los 14 y 18 años, siendo más propenso a padecerla, el sexo femenino, aunque los varones no están exentos de este padecimiento, que obedece en muchos casos a una personalidad perfeccionista y obsesiva, con baja autoestima, con carga genética, ayudada por las constantes demandas sociales de poseer figuras cada vez más delgadas, mostrándose como modelos a imitar desde la televisión, actrices o modelos cada vez más delgadas, además de no encontrar las adolescentes, en las tiendas de ropa, talles a su medida, aún cuando éstas deban ser apenas más grandes que las “normales” y aún aquellas que tienen el peso ideal; ya que las prendas se hacen demasiado pequeñas, para personas enfermas y desnutridas.

La presión social es muchas veces muy intensa en algunas profesiones como en el caso de las modelos y las bailarinas.

Lo primero que tiende a hacer la persona anoréxita es quitar de su dieta los carbohidratos, responsables a su juicio de su supuesta obesidad. Más tarde, elimina las grasas. Hasta aquí no cabría la preocupación pues se trataría de una dieta saludable, pero el peligro comienza cuando también se eliminan las proteínas, las vitaminas y hasta líquidos, a lo que a veces se le suma una actividad física intensa, lo que genera un cuadro gravísimo, ya que no hay suficientes recursos para soportar el gasto energético.

Las consecuencias psicofísicas de la anorexia son realmente graves. Entre ellas, la pérdida de la menstruación, dolores abdominales, arritmias, piel reseca, uñas quebradizas, alopecia, hipotensión arterial, estreñimiento, anemia, vómitos, vello corporal fino tipo “pelusa”, nerviosismo, depresión, bajo rendimiento escolar.

Para su tratamiento adecuado, además del medico clínico y el endocrinólogo debe intervenir en la recuperación del paciente, el médico psiquiatra y el psicólogo, pues es un trastorno del cuerpo y de la mente. En ciertos casos graves, detectados tardíamente se hace necesaria la internación. Minimizar el problema puede tener consecuencias fatales.