Concepto de botiquín

La palabra botiquín tiene un origen griego. Procede de “apotheke” cuya traducción en español es “almacén” más el sufijo que forma el diminutivo “in”, o sea que botiquín es en su versión griega, una especie de almacén pequeño. Pasó al latín como “apotheca” en el sentido de pequeña bodega, y fue en la Edad Media que botica empezó a ser utilizada como sinónimo de farmacia, y botiquín como un sitio donde se guardan los remedios y otros elemento de primeros auxilios, a la manera de una farmacia diminuta: Analgésicos, antipiréticos, antiespasmódicos, desinfectantes, agua oxigenada, vendas, gasas, algodón, termómetro, etcétera.

Es recomendable que cada hogar tenga su botiquín, que si bien no excluye la visita al médico en caso de ser necesario, puede resolver urgencias que requieren tratamiento inmediato como detener un sangrado, bajar la fiebre, desinfectar una herida, o aliviar sintomatologías molestas que no revisten gravedad como un dolor de cabeza o de estómago.

También es útil contar con botiquines portátiles o maletines para estar prevenidos si nos aqueja algún dolor, molestia o sufrimos algún tipo de accidente leve durante nuestra estadía fuera de casa, ya sea por turismo o negocios, especialmente si se trata de turismo aventura o si se ha decidido acampar. No deben olvidarse aquellas medicinas que se usan para enfermedades crónicas.

En los lugares públicos se debe tener un botiquín para casos de urgencias, que contenga elementos de primeros auxilios. Las medicinas no deben administrarse sin prescripción médica pues no se conocen los antecedentes de las personas que sufren algún malestar y que están en ese lugar solo de modo ocasional, y puede resultar contraproducente.