Concepto de brasa

Si buscamos la etimología del sustantivo femenino brasa, la hallamos en la lengua germana. Procede de “brasse”, que se traduce como fuego.

Si bien hablamos de brasa en general, como sinónimo de fuego, las brasas son los leños o el carbón encendidos, y también lo que queda, una vez que el fuego se extingue, en los instantes últimos de combustión de la madera, y hasta el momento en que se transforma en cenizas. Si bien las brasas quedan calientes, una vez apagadas, es por el fuego que previamente actuó sobre la madera.

Pueden originarse empleando trozos de madera gruesa, aunque también pueden emplearse carbón o las leñas artificiales. Pueden usarse las brasas para calentar hornos y chimeneas.

Mayormente la cocina a las brasas, o a la parrilla, utilizada desde hace muchísimos años, se utiliza en la preparación tradicional de asados y barbacoas, obteniéndose platos de sabor especial, por el golpe de calor que reciben. Modernamente cocinar a las brasas es un conocimiento que no debe faltarle a todo cocinero profesional.
Para hacer un asado óptimo a las brasas, éstas deben situarse aproximadamente a 25 centímetros de la parrilla, que debe estar limpia, y las brasas ubicadas a los costados. Es preferible usar leña (de algarrobo o quebracho blanco, por ejemplo) en vez de carbón y evitar que estén húmedos; y antes de colocar la carne, verificar que las brasas estén calientes, no larguen humo y tengan formado un polvillo grisáceo. Se sugiere que se vaya cocinando a fuego lento.
También puede estar la parrilla dentro de un horno, y se trata en este caso de un horno a las brasas.

En Medicina, hay una enfermedad bacteriana contagiosa, que afecta la piel, llamada impétigo, pero también coloquialmente se la conoce como brasa, y es muy común en los niños pequeños. Puede afectarlos en sus caras, manos, brazos, cuello y piernas. Está asociada a falta de higiene.

Es común que, aludiendo al calor de las brasas, se emplee el término, brasa, como recurso literario, para sustituir la mención de cosas calientes o emociones fuertes, por ejemplo: “Tu amor es una brasa que arde en mi pecho” o “La brasa de tus labios, enloquece mi razón”.

“La brasa solitaria” es un cuento de Paulo Coelho, que muestra la importancia de vivir en contacto con el prójimo, al igual que una brasa pierde su fuego si se aleja de las demás.