Concepto de horno

La palabra horno es un sustantivo, cuya etimología podemos hallarla en el latín “furnus”, derivada de la raíz indoeuropea “qwer” que se refiere a “calentar”.

El horno es un aparato cerrado hecho con material refractario, que cocina alimentos, o los calienta, por acción del calor, generado por leña, electricidad, gas, luz solar u ondas electromagnéticas (horno a microondas) de uso habitual en Gastronomía.

El hombre, desde el descubrimiento del fuego, cambió mucho la forma de consumir sus alimentos, especialmente la carne, ya que empezó a cocinarlos. Los primeros hornos prehistóricos, fueron agujeros que hacían en el suelo, donde quemaban madera, y allí introducían la carne envuelta en hojas, tapándose luego el agujero para que el calor actuara cociendo la porción colocada a las brasas. Pero lo primeros hornos propiamente dichos datan de los albores de la Edad Antigua, entre los pueblos mesopotámicos y del antiguo Egipto, donde usaban vasijas de barro, para producir dentro de ellas el fuego, y usar el calor para cocer el pan. Los griegos perfeccionaron este invento hacia el año 500 antes de nuestra era, con una solera para producir el fuego, y poniéndole una puerta frontal. Estos fueron los precursores de los hornos a leña que hoy todavía se usan, para elaborar platos tradicionales, aunque la quema de madera, resulta nociva para el medio ambiente.

En Metalurgia, el horno se utiliza para fundir minerales. En los altos hornos, en general consistentes en una cápsula de acero de formato cilíndrico, se fusionan y reducen los minerales de hierro, para fundirlos. El calor se produce al pasar el aire por los orificios situados debajo del ato horno, que provoca el encendido del coque. Los gases salen por respiraderos de la parte superior. Se denominan altos hornos, en oposición a los primeros que se usaron, que se llamaban bajos hornos, consistentes en un agujero de unos 30 centímetros de diámetro, hecho en el suelo, que contenía carbón mineral y vegetal, avivándose el fuego con un fuelle de cuero. Diez horas más tarde se demolía el horno, obteniéndose una mezcla incandescente de hierro fundido y escoria (residuos).

“Estar al horno” es una expresión usada para manifestar que se está en una situación muy difícil y desesperada. “No está el horno para bollos” indica que no es el momento apropiado. Decir que un lugar “es un horno” implica que se siente mucho calor allí.