Concepto de brinco

La palabra brinco nos llegó desde el latín “vinculum”, en el sentido de "atadura", y es la acción de elevarse, con los miembros inferiores, desde una superficie; en general, el suelo, para luego caer, por delante, por detrás o en el mismo lugar. Es sinónimo de salto. Alguien puede también caerse, tras dar un brinco. Los brincos son propios del mundo animal, ya que las plantas carecen de la posibilidad de desplazarse.

El ser humano es capaz de dar brincos, ya sea para ejercitarse, para jugar, para atravesar un escollo, por un sobresalto, por apurarse o para salvarse de un peligro.

Ejemplos: “De un brinco pude pasar por encima del charco de agua, evitando mojarme los pies”, “Los niños brincan en la soga, jugando en el patio”, “Tuve una pesadilla y brinqué al despertarme”, “Di un brinco para salir de la cama, cuando vi que se me había hecho tarde” o “En la clase de gimnasia, el profesor nos hizo brincar bastante, y quedamos agotados”.

Entre los animales, con capacidad para brincar, los hallamos de todos los tamaños, desde la diminuta pulga, que lo hace para sobrevivir, y que con sus brincos puede pasar de un cuerpo a otro, facilitando el contagio, recorriendo distancias de hasta 20 centímetros.

Los conejos se desplazan a los brincos, lo que les da mucha rapidez, muy útil para evitar ser apresados por sus depredadores. También brincan para manifestar alegría.

Las ranas arborícoras, brincan, al igual que las arañas saltadoras, cincuenta veces el tamaño de su masa corporal; mientras que los saltamontes, brincan, superando veinte veces, su dimensión corpórea.

El mamífero que bate el récord de salto en alto, es el antílope saltarrocas, que supera, con un brinco, veinte veces su altura.

El puma, o león americano, que encontramos en zonas andinas de América del Sur y en Yukón (Canadá) es un mamífero carnívoro, con gran capacidad de brincar, lo que usa, muchas veces, para sorprender a sus presas, cayendo sobre ellas, pudiendo alcanzar con su salto, una altura de cinco metros, y recorrer una distancia de doce metros.

En el bioma marino, también los animales brincan, y, un caso muy particular, es el de los simpáticos delfines, que se elevan sobre la superficie de las aguas, hasta siete metros.

Metafóricamente, se usa la palabra brinco, para aludir a estados anímicos que salen de lo común, y hacen que el corazón lata con más fuerza, generalmente ante un acontecimiento feliz.

Ejemplos: “Mi corazón brincó de alegría cuando me enteré que sería abuela” o “Sentí un brinco en mi pecho cuando me informaron que mi padre había sobrevivido al trágico accidente”.

También se usa para representar grandes cambios a nivel personal o social: “Mi vida dio un brinco, cuando me diagnosticaron una grave enfermedad, y todo mi mundo se alteró” o “Hubo un gran brinco en la economía con las nuevas medidas, así que creo que pronto, saldremos de la crisis”.

Como juego de azar. es a la Caja de Asistencia Social de Santa Fe (Argentina) adonde pertenece el Brinco. En este juego, el apostador debe elegir seis números de entre un total de cuarenta, que van del 00 al 39. Los aciertos premiados, van desde la totalidad (si resultan extraídos en el sorteo los seis elegidos) hasta los que hayan tenido al menos, tres aciertos, con premios decrecientes. Es una modalidad del Quini 6.