Concepto de cadmio

La palabra cadmio, se originó en el griego “kadmeia” que se traduce como calamina, que es como vulgarmente se conoce al carbonato de zinc, pues tienen características similares, aunque el cadmio es más maleable al ser más blando. Cadmio y zinc, se encuentran asociados en la naturaleza, especialmente en el mineral, llamado blenda o esfalerita. El descubrimiento del cadmio, hecho en el año 1817, se debe al científico alemán Friedrich Strohmeyer, hallándolo como impureza en muestras de carbonato de cinc.

A este elemento químico lo encontramos ubicado en la tabla periódica, en el grupo 12, simbolizado como Cd, con número atómico 48 y masa atómica 112,41. Su temperatura de fusión es de alrededor de 320º, y el de ebullición de aproximadamente 767º. El cloruro de cadmio y el sulfato de cadmio resultan solubles en agua.

Su uso fundamental es para fabricar pilas y baterías de níquel-cadmio, aunque se tiende a reemplazarlo por una aleación de hidruro metálico, por su poder contaminante. Es anticorrosivo, por lo que se usa como capa protectora de objetos metálicos, empleados en la fabricación de automotores, electrodomésticos y equipos electrónicos, y se obtiene en la metalúrgica del cinc, del plomo y del cobre. Como pigmento, las sales de cadmio, proporcionan tonalidades rojas y amarillas. Otro uso es en estabilizadores para plásticos de vinilo.

De modo natural se da como sulfuro, en la greenockita (sulfuro de cadmio) que aparece sobre otros minerales, como mancha. Su color es brillante, blanco azulado, es pesado, blando, dúctil y maleable.

Es sumamente tóxico, y puede estar en el agua, en el suelo (adhiriéndose a la materia orgánica y contaminando a las plantas) y en el aire, llegando de modo natural, al descomponerse las rocas, o a través de los incendios forestales, residuos domésticos e industriales, actividad siderúrgica y de cementeras, quema de combustibles fósiles o actividad volcánica. Puede expandirse a grandes distancias.

El cadmio intoxica a los seres vivos, especialmente a través de los alimentos vegetales y cereales, aguas contaminadas y a través de la inhalación, siendo más absorbido si se tiene déficit de hierro. La intoxicación por cadmio puede debilitar los huesos, dar problemas estomacales e intestinales severos, dañar el sistema nervioso central y el reproductivo y producir cáncer. Los fumadores incrementan los riesgos, pues el humo lo conduce a los pulmones. A través de la piel la posibilidad de ingresar al organismo es escasa.

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