Concepto de cérvido

La palabra cérvido, de nombre científico Cervidae, procede del latín “cervus”, y designa a una familia de animales mamíferos artiodáctilos, vivíparos, de hábitos nocturnos, herbívoros (su alimentación se basa en hojas, ramas y brotes) esbeltos y rumiantes, que incluye a algunos de gran porte, como el alce mayor, que puede llegar a pesar 450 kilogramos, y otros pequeños, como el pudú del norte, cuyo peso es de menos de 10 kilogramos.

Pueden hallarse en todos los continentes, siendo naturales de Asia, América, Europa, norte africano, e introducidos artificialmente en Oceanía. Entre las especies más conocidas, de las cuarenta y ocho existentes, se encuentran el venado o ciervo común, Cervus elaphus, de gran tamaño, pero menor que el alce, originario del hemisferio norte; el alce (Alces alces) muy fácil de hallar en los bosques nórdicos; el reno o caribú, según se trate de la subespecie euroasiática o americana, que habita en zonas de taiga o tundra, que tiene la particularidad que las astas las tienen ambos sexos y una visión muy desarrollada. Otros son menos populares, como el llamado ciervo mulo, por sus orejas largas, de nombre científico Odocoileus hemionus, que encontramos en América del norte. En los Andes chilenos, hallamos el Hippocamelus bisulcus o ciervo andino, en la actualidad, en peligro de extinción.

Los cérvidos se caracterizan por poseer largos cuellos, que sostienen una cabeza alargada y delgada, donde se destacan las astas en los machos (y en algunas hembras como el caso de los renos). Las astas son huesos muertos, que les aparecen al cabo del año de vida y que se les renuevan anualmente, siendo cada vez más grandes y ramificadas. Los machos las usan para pelear entre ellos, disputando a las hembras. Se cree que las astas son un producto evolutivo, ya que los ciervos de agua o Hydropotes inermis, propios de China y Corea, con prominentes colmillos, no poseen astas, y son los cérvidos más antiguos, desde su aparición en el Oligoceno.

En la zona cercana a los ojos, que tienen un gran tamaño, casi todos los cérvidos tienen una glándula con feromonas, que usan los machos para marcar su territorio. Sus largas y fuertes extremidades le confieren agilidad y elegancia.

La cría de los cérvidos, (una o dos) recibe el nombre de gabato o cervatillo, la que nace luego de una gestación de entre seis y diez meses, dependiendo de la especie. En su mayoría, se desplazan en manadas.

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