Concepto de corindón

La palabra corindón procede del francés “corindón”, que a su vez lo tomó del sánscrito “kuruvinda”, usándose para denominar a un mineral de gran dureza, solo superado por el diamante (que es 150 veces más duro) pero frágil. Es un óxido de aluminio, que tiene como fórmula química a la siguiente: Al2O3. El aluminio representa el 52.9 % de su volumen y el resto es oxígeno. Antiguamente se lo llamó espato adamantino.

Al corindón, que es incoloro en su estado puro, lo conocemos comúnmente a través de sus dos variedades principales, de colores característicos: el rubí y el zafiro, dos piedras preciosas sumamente valoradas. El primero, de color rojo, debe esa tonalidad a los dos metales con los que se asocia el corindón, que son el hierro y el cromo. El segundo, debe su color azul, al hierro y titanio, que acompañan al corindón. Puede presentar otros colores según las impurezas que contenga: violeta, pardo, amarillo, verde o blanco. El esmeril es una variedad de color gris oscuro, granulado y opaco, de uso industrial, donde se unen al corindón, espinelas, magnetita, hercinita y rutilo. El esmeril sirve para cortar, se hacen piedras afiladoras, grabados de cristales, bajorrelieves, papel esmeril y un abrasivo que se pega a una base de tela, llamado tela esmeril, empleada para dar terminación a piezas metálicas y de madera.

El corindón es propio de zonas con mucho aluminio y poco silicio, predominando en las rocas metamórficas aluminosas, formando en estado natural, cristales piramidales empinados o en forma de tonel.

Algunos yacimientos de corindón los encontramos en Estados Unidos: en Chester, Laurel Creek, Monte Hogback y Franklin. En el sudeste asiático hay varios: en Birmania, en la ciudad de Mogok, en el Distrito de Pyin Oo Lwinse; en Sri Lanka en la provincia de Sabaragamuwa, y en la ciudad india de Cachemira; en la ciudad afgana de Jegdalek; y en la ciudad pakistaní de Haramash. En el continente africano hay yacimientos en Kenia y Sudáfrica; y en América del Sur, en Brasil.

También hay corindones sintéticos, siendo los primeros, obra del químico francés Marc Antoine Gaudin, que los produjo en el año 1837. Para ello, fusionó alúmina con pigmento de cromo en poca cantidad, a temperaturas elevadas. Los zafiros blancos fueron sintetizados el 1847 por el quimico francés e ingeniero de minas, Jacques-Joseph Ebelmen, lo que logró al fundir en ácido bórico, alumina. En 1903 se conoció el método Verneuil, para producir rubíes y zafiros sintéticos más grandes y perfectos que los naturales, de uso en joyería y ornamentación, cristales de relojes, instrumental óptico, piezas mecánicas, etcétera.

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