Concepto de capullo

La palabra capullo procede del latín “capullus”, que puede traducirse como “pequeño capuchón”, como diminutivo de “cappuccium”, designando en la Edad Media la capucha que cubría la cabeza de los monjes.

Se designa como capullo a la flor que aún no ha abierto sus pétalos. También se le dice pimpollo, yema o botón, y se trata de un órgano complejo. Ejemplos: “Me han regalado un ramo de rosas, y muchas de ellas aún son capullos, por suerte, me durarán bastante, pues tardarán en abrirse”.

Por otra parte, también se le dice capullo a la cubierta oval, que fabrican para protegerse, las larvas de algunos insectos metamórficos, en su proceso de cambio, permaneciendo en ellos encerrados hasta que pasan al estado de ninfas. Refugiados en el capullo, a simple vista no se ve actividad, pero sin embargo se están desarrollando. El gusano de seda es el típico insecto que fabrica el capullo con sus hilos, que luego ya adulto él mismo rompe, al producirse la eclosión, o a veces lo disuelve secretando un líquido. Si el capullo se abre antes, el animal muere, y esto ocurre cuando se los usa para la fabricación de seda.

Por extensión se usa para referirse a un ser humano que no ha llegado al estado de madurez, por su edad o por su ingenuidad. Puede usarse como elogio: “Este niño es un capullito de ternura” o como crítica: “Ese hombre es un capullo fácilmente engañable”.

La canción “Capullito de alelí” del músico brasileño Caetano Veloso, nos muestra un ejemplo de su uso metafórico, ya que así llama a su mujer amada.