Concepto de claustro

La palabra claustro es un sustantivo masculino que nos llegó desde el latín “claustrum”, a su vez derivado del verbo “claudere” que se traduce como cerrar. Un claustro es, por lo tanto, un recinto cerrado.

Ámbitos de uso

Puede referirse a un sitio abierto, de formato cuadrado, pero rodeado por columnas, a veces unidas con arcos, como ocurre con los patios internos o los jardines. Cada uno de sus cuatro lados, recibe el nombre de benedictos. Son muy frecuentes en los monasterios donde se usan para meditación y recogimiento. Suele haber una fuente en el medio del claustro. Es una zona central desde la cual se accede a otros recintos, como las habitaciones, la sala capitular (de oración y conversación) o el calefactorio (lugares con fuentes de calor para los meses invernales).

Un ejemplo de este tipo de claustros es el de la catedral de Gerona, en Cataluña (España), que data del siglo XII. En sus galerías (pandas) de diferentes tamaños, presenta arcos románicos que se apoyan en columnas, con frisos decorados. En sus capiteles se muestran escenas del Evangelio.

En los ambientes institucionales suele hablarse de claustro para referirse al conjunto de sus miembros, grupos cerrados, donde no pueden ingresar sujetos extraños a la entidad, por ejemplo, el claustro médico de un centro de salud, el claustro de monjes de un convento, o el claustro docente de un colegio. En las universidades de conformación democrática, es la junta que sesiona presidida por el rector y donde están representados todos sus integrantes (docentes y alumnos, y en algunos casos, hasta el personal auxiliar) para decidir asuntos de interés.

Ejemplos: “Se reunió el claustro docente de mi escuela para resolver cómo aplicar el nuevo régimen de inasistencias” o “El claustro médico tuvo una reunión para decidir el tratamiento de un paciente grave”.

El claustro materno, es como se denomina al útero, órgano femenino, donde el feto de los mamíferos se desarrolla, alimentándose de su madre y recibiendo de ella protección, hasta que alcanza la madurez suficiente para salir al exterior y valerse por sí mismo, aunque con ayuda externa, en los primeros, días meses o años, según la especie. El embrión y luego, el feto, permanecen dentro del claustro materno períodos diversos, dependiendo de qué animal se trate. En los humanos el tiempo aproximado es de nueve meses, aunque a partir de los siete meses, ya es viable, con grandes posibilidades de sobrevivir fuera del claustro materno, sin problemas de salud.