Concepto de conocimiento científico

Conocer es aprehender un objeto e incorporarlo a la estructura mental, pero las ciencias tienen una metodología especial para captar ese conocimiento como cierto, explicable y predecible, para lo cual sigue una serie de principios y pasos, a fin de formular leyes generales que rigen el mundo físico, corroborables por la experiencia y que se tienen por ciertas, mientras no se compruebe lo contrario.

Es el método utilizado por las Ciencias Naturales, especialmente la Física y la Matemática, y es el experimental. El método que utilizan las Ciencias Sociales no es estrictamente científico, aunque son consideradas ciencias, pues poseen un objeto de estudio propio y un método para abordarlo. La diferencia con las Ciencias Naturales es la distancia y diferenciación entre sujeto cognoscente y objeto de conocimiento. En las Ciencias Naturales se hallan enfrentados, lo que posibilita la objetividad; en cambio las Ciencias Sociales son más subjetivas pues el objeto de estudio es el propio hombre. Sin embargo, el sociólogo Augusto Comte, padre de esta rama de la ciencia, y defensor del positivismo, en el siglo XIX, se mostró convencido de la posibilidad de aplicación del método científico a la Sociología, para que se pudieran formular leyes sociales, de validez universal y no probales.

El método científico es empírico, por eso parte de la observación. Una vez delimitado el objeto de la realidad que se propone conocer, se formulan preguntas que se responden formulando posibles soluciones o hipótesis, que luego se someten a prueba experimental, cuyos resultados son analizados e interpretados a efectos de observar si confirman la hipótesis, que en caso afirmativo se convierte en ley, aplicándose a fenómenos similares.

Las conclusiones no son infalibles, son objeto de revisión constante, para descartarse o reemplazarse leyes que por cierto tiempo fueron tenidas como válidas, lo que garantiza el progreso científico. Esto hace que pueda atribuirse al conocimiento científico la cualidad de ser falsable, pues sus conclusiones pueden ser revisadas y cuestionadas, pero no desde la mera opinión sino por nuevos estudios que merezcan la calificación de científicos. Científicos, que recordamos como verdaderos genios, han cometidos errores, que luego fueron corregidos por otros estudios como el caso de la teoría de la relatividad de Albert Einstein, de enorme valor, pero que exponía un universo estático, el que luego se comprobó que se expandía, incluso acelerándose en el tiempo.

No todos los conocimientos, por lo tanto son científicos, por no poder demostrar sus afirmaciones, como ocurre entre otros casos, con la Teología o la Astrología.