Concepto de desabrido

Desabrido procede de desaborido, siendo contracción o síncopa de dicho término, que se integra por el prefijo de exclusión “de”, y por el vocablo latino “saporis”, en el sentido de sabor o gusto. Lo desabrido carece de sabor, lo tiene en muy escasa medida, o el que posee es desagradable.

Aplicado a los alimentos, son aquellos que requieren ser condimentados, pues, por naturaleza o por elaboración artesanal o industrial, no poseen sabor en sí mismos, por ejemplo, el tofu, de gran valor nutricional, que adquiere el gusto, de los otros alimentos o condimentos que lo acompañan; o la papa, que requiere que le agreguemos, al menos aceite y sal, para que tenga sabor, por ejemplo: “Me sirvieron unos tallarines desabridos, me hubiera gustado que los acompañaran con alguna salsa, o, al menos con manteca y queso”, “Me quitaron la sal porque soy hipertenso y ahora la comida me resulta desabrida” o “Esta sopa está desabrida, será muy sana, pero no tiene gusto a nada”.

Puede, también, ser desabrida una comida cuando su sabor no es agradable, aunque esto depende mucho de los gustos personales, por ejemplo: “A mi madre le encanta el limón, pero para mí su sabor es desabrido, me gustan las cosas dulces o saladas, pero no las ácidas” o “En este restaurante sirven comida desabrida, debe ser del agrado de pocos, porque la evidencia es que siempre hay muy poca gente”.

Aplicado a las condiciones climáticas, son desabridas, si no son apacibles, por ser cambiantes y adversas: “Hoy el clima está desabrido, nublado y próximo a llover”.

Con respecto a la personalidad, se dice que alguien es desabrido cuando es aburrido, antipático, poco comunicativo, demasiado serio y áspero; pudiendo, en casos más extremos ser grosero y violento. Esto lo hace solitario y resentido, ya que pocas personas querrán compartir su amistad. Ser desabrido puede deberse, a estar pasando una etapa de duelo o de enfermedad, lo que es comprensible y temporal. En algunos, es solo que son poco amables por timidez, y basta conocerlos un poco mejor, para quererlos, y que no nos resulten para nada desabridos; o puede ser un rasgo estable, producto de su crianza, o de su historia de vida: “Me volví desabrido luego de perderlo todo tras la guerra, que no solo me quitó los bienes materiales sino a toda mi familia” o “Nunca me dieron amor, por eso me refugié en una coraza de fortaleza, y solo confío en mí mismo, lo que me hace desabrido y hosco”.