Concepto de desastre

La palabra desastre proviene del latín "dis" (separación) y de "astro" (estrella) haciendo referencia a fenómenos astrológicos anormales, donde se ocultaba la luz; que los antiguos romanos tomaban como presagio del avecinamiento de grandes males, como, por ejemplo, los eclipses solares y lunares. Como, casualmente, podían suceder siniestros luego de ellos, esto aumentaba la creencia de que eran portadores de desgracias. Sin embargo, algunos intentaron evitar el pánico que esto causaba. Se cuenta que en el año 172 a.C., el militar y astrónomo Cayo Sulpicio Galo al predecir un eclipse lunar que ocurriría antes de la batalla de Pidna, con lo que temió que esto altaeraría a los combatientes si era tomado de modo negativo. Por eso, comunicó a los soldados que en este caso se trataba de una señal favorable.

Este horror y sensación de muerte, que les provocaban a los romanos los eclipses no fue exclusivo de su cultura. Los Babilonios, el 31 de julio del año 1062 antes de nuestra era, ya debieron soportar un eclipse solar, donde el día se tornó oscuro, como si fuera de noche. Homero en la Odisea, habla de un eclipse, como "la muerte del Sol"; lo que también era comñun en el pensamiento de las sociedades americanas precolombinas.

Por extensión, el término desastre, empezó a ser aplicado a como hoy se lo emplea, ya que cuando aludimos a un desastre, en la actualidad, nos referimos a la consecuencia gravemente negativa de un hecho catastrófico que provoca pérdidas de gran magnitud, en personas, cosechas, animales, industrias u otros bienes valiosos. Pueden ser ocasionados por la propia naturaleza, como los terremotos, los rayos que ocasionan incendios, una avalancha de nieve, una erupción volcánica, o inundaciones, en cuyo caso recibe el nombre de desastre natural; o por la acción humana, como por ejemplo un incendio producido por dolo o negligencia que se extiende en grandes áreas. Por fortuna los desastres no ocurren con gran frecuencia, sino esporádicamente, pero dejan un terrible saldo de muertos, heridos, destrucciones materiales, e implican una fuerte inversión por parte del estado. Recordemos, por ejemplo, el terremoto en Haití del 12 de enero de 2010 y el de Chile del 27 de febrero del mismo año.

La capacidad que tienen las sociedades para prevenir o mitigar los efectos nefastos de los desastres se denomina vulnerabilidad, que será tanto más alta cuanto menor sea la posibilidad de prevención o de menguar sus efectos.

Por extensión se habla de desastre para designar cualquier consecuencia adversa relevante, de diversas índoles. Así hablamos que la conducta de Juanito es un desastre, o que Marta es un desastre para Matemática, o que la pieza de Julián está tan desordenada que es un desastre, o que la inflación crece tanto que ya es un desastre.

En el Cine, "Un desastre de película" es como se conoce en Hispanoamérica, a la película estadounidense "Disaster Movie", estrenada en 2008,. Es una parodia, a películas como "El día de mañana", "Iron Man" o "Juno", con guion y dirección de Jason Friedberg y Aaron Seltzer. Se inicia con un sueño que es el presagio del fin del mundo.

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