Concepto de espontáneo

Del latín “spontaneus”, derivado del adverbio “sponte” en el sentido de “por sí solo”, espontáneo es aquello que se hace de modo voluntario, repentino, y sin presiones externas, manifestadas en forma de coacciones, consejos o persuasiones, ni es producto de largas disquisiciones racionales.

Lo espontáneo es lo contrario a lo obligado, a lo que hace el ser humano por deber jurídico, religioso o moral, o por imposición racional. Es un impulso interno, el que mueve el obrar, por ejemplo: “Ante el accidente, muchos transeúntes se acercaron de modo espontáneo a ayudar”, “Mi reacción ante el insulto del hombre fue espontánea, y lo golpeé, sin medir las consecuencias” o “La marcha de reclamo por la creciente inseguridad que reina en el pueblo fue espontánea, nadie convocó a los vecinos, sino que lo hicieron por su cuenta”.

Un sujeto espontáneo, a diferencia de uno racional, que medita sobre lo que dice y hace, reprimiendo ciertos impulsos, por no ser social o políticamente correctos; se muestra natural y tal como es: “Mario es tan espontáneo, que en plena reunión formal estalló en carcajadas ante un comentario gracioso que le susurraron al oído”, “Me gustaría ser más espontáneo, yo no me dejo llevar por mis emociones, y siempre cuido mis modales y lenguajes, y algunos me ven como alguien frío y distante” o “Por ser tan espontáneo, me dijeron que era un mal educado”.

Pero también el ámbito de las Ciencias Naturales, puede usarse el término espontáneo; por ejemplo, en las reacciones químicas, que son las que una vez que se inician, prosiguen por sí solas, en cierta dirección, hasta agotar los reactivos, sin tener que tomarse intervención sobre las mismas. Un ejemplo puede ser la expansión de un gas. A diferencia de ellas, las no espontáneas requieren para su prosecución que se les aporte energía. En estas últimas la energía libre de Gibbs es positiva, mientras que en las primeras es negativa.