Concepto de estropajo

La palabra estropajo, surgió a partir del latín “stuppa”, nombre con el que se designaba a la porción gruesa tanto del cáñamo como del lino que era utilizado para confeccionar cuerdas y telas.

El estropajo es hoy un elemento que se usa para limpiar, que se extrae de los frutos de una planta trepadora, la Luffa, de la familia Cucurbitaceae, oriunda de zonas cálidas y húmedas, ya sean tropicales o subtropicales. La planta da frutos luego de cuatro meses. El fruto primero es verde y luego toma un color amarillo. Es rígido, y por eso se necesita ablandarlo, para lo cual se lo remoja durante varios días. Luego se lo pela y se le quita los residuos.

Utilizada para frotar el cuerpo, exfoliándolo, y permitiendo remover las células muertas, y mejorar la circulación sanguínea, han sido usados los estropajos, desde hace mucho tiempo, tal vez ya desde la civilizaciones china o egipcia, pero hay que ser cuidadosos, ya que, si no se desechan y se guardan para varios usos, lo que no resulta para nada económico, pueden acumular bacterias, y además, puede resultar un producto abrasivo para la piel, e irritarla.
El estropajo también se usa para limpiar los trastos de la cocina, que tiene la facilidad de no dañar la vajilla y ser biodegradables.

Los estropajos de lana de acero datan de los comienzos del siglo XX, creados por un comerciante de vajillas, llamado Edwin Cox. Son durables, aunque conviene desinfectarlas periódicamente y renovarlas cada 20 días, pero rayan los elementos de aluminio y acero.

Es habitual que hoy en día los estropajos que veamos en la cocina sean de fibras sintéticas. Se humedecen en agua y se les coloca detergente antes de fregar los utensilios.

Por extensión, se le dice a alguien o a una cosa que es un estropajo, cuando está deteriorado o en muy mal estado: “Este vestido no lo puedo usar para la fiesta, está hecho un estropajo” o “Después de tanto trabajo ya no sirvo para nada, estoy convertida en un estropajo”.