Concepto de liso

La palabra liso es un adjetivo, que se originó en el griego “lis”, y se aplica a cualquier superficie que no presenta pliegues, arrugas, decoraciones, salientes, hendiduras, rulos o asperezas.

Se aplica a muy variados contextos, por ejemplo: “La piel de mi abuela es lisa, no presenta arrugas a pesar de su avanzada edad”, “Me gusta para mi vestido un tono liso, sin ningún dibujo”, “Para patinar necesito un suelo liso, ya que de lo contrario puedo caerme”, “Mi cabello es liso, no tiene ni ondas ni rulos”, “Para la carrera le pondré a mi automóvil, neumáticos lisos, sin ningún dibujo”, “Si paso la mano por un espejo, sentiré la superficie lisa, lo que no me pasará si lo hago sobre un papel de lija”.

En Biología se llama músculo liso, al que no presenta estrías transversales. Sus células tienen el formato de huso, y su estimulación está a cargo del sistema nervioso autónomo. Están ubicados en zonas ajenas a la voluntad humana como vasos, conductos y vísceras. Los hallamos en las paredes de las venas y arterias, en el estómago, en el esófago, en los conductos excretores del páncreas y del hígado, en la vejiga, en el recto, en el útero, entre otros. Su contracción es lenta y recuperan también despacio sus dimensiones.

Dentro de las células, y en el citoplasma, existe una organela, que es un sistema membranoso con canales comunicantes que van de la membrana del núcleo a la del citoplasma, denominada retículo endoplasmático liso. Se diferencia del rugoso en que no posee gránulos, llamados ribosomas, que se asocian a sus membranas, y a eso se debe su nombre de liso.

En la provincia de Santa Fe, en Argentina, “el liso” es un modo de tomar cerveza, que no se sirve en jarra sino en un vaso liso, de formato cilíndrico de unos 250 cm³. En general se trata de cerveza rubia, fría, sin pasteurizar que se sirve directo del barril de hierro.