Concepto de famélico

Del latín “famelicus” llegó al español la palabra famélico. “Famelicus” a su vez es un derivado de “fames” que se traduce como “hambre”.

Famélico es sinónimo de hambriento, que es aquel que no ha ingerido alimentos en un tiempo considerable, y por ello se muestra débil y delgado. Puede calificarse de famélico tanto a un ser humano como a un animal: “El pobre hombre deambuló perdido por el bosque sin encontrar nada para comer. Cuando lo rescataron estaba famélico y angustiado” o “El perro abandonado, famélico y triste, al fin pudo hallar un hogar donde lo cuidaran y quisieran”.

Se dice que alguien tiene un aspecto famélico cuando su delgadez es notoria, aunque puede suceder que sea su particular constitución física, y no estar padeciendo hambre.

Si bien en la mayoría de los casos, estar famélico no es una elección, sino que ocurre por situaciones particulares, donde no0 se hallan los recursos para alimentarse, por pobreza extrema, hallarse en un lugar donde no hay víveres, etcétera, también puede suceder por ciertos trastornos, como la anorexia, que es una enfermedad donde la persona no ingiere alimentos, por su propia decisión, pero con una voluntad viciada por problemas psicológicos y una gran influencia cultural, que le hacen percibir su cuerpo como obeso, estando con un peso por debajo del normal. Ante la señal de hallarse famélicos, que actúa como estímulo, el cerebro de los anoréxicos da una respuesta anómala, que les permite controlar el hambre y resistir la tentación de comer. La huelga de hambre, como recurso para realizar reclamos, hace que la persona padezca de hambre, y por ende, esté famélico.

En el Derecho Penal, se conoce como hurto famélico al hecho donde se sustraen recursos imprescindibles para la supervivencia sin emplear violencia. Ya lo conocieron los romanos quienes lo denominaron “furtum famelicus” y lo consideraron dentro del estado de necesidad. Actualmente, en muchos países exime de responsabilidad, y en otros funciona como atenuante.