Concepto de fulgor

La palabra fulgor se derivó de idéntico término latino, integrado por el verbo “fulgere”, que puede traducirse como “resplandecer” o “brillar”, más el sufijo de resultado “or”.

Fulgor alude a que algo tiene un gran brillo y luminosidad, pudiéndose usar en sentido literal: “La luz con su fulgor me ha encandilado”, “El fulgor del Sol esta mañana es muy intenso, ya que no hay nubes”, o “El fulgor de las estrellas se percibe tenue desde la Tierra”; o en sentido metafórico”: “Tu cabello rubio iluminado por la luz de habitación, tiene un fulgor bellísimo”, “Me ha deslumbrado el fulgor de tu dulce y apasionada mirada”, “He alcanzado en mi vida la plenitud. Tengo una hermosa familia, un trabajo que me gusta y muy buena salud. El fulgor que siento en mi alma ilumina mis días, y espero que esta sensación no se acabe por mucho tiempo”. En este último sentido (metafórico) es usado muchas veces como recurso literario, por ejemplo, en el poema de Alfonsina Storni, “Sugestión de una cuna vacía” podemos leer en su tercera y anteúltima estrofa, el verso que dice “de sombras y fulgor en nudo triste”.

“Fulgor” es el título del libro del escritor español, Manuel Loureiro, publicado en 2015. Trata de una psiquiatra que tras salir del coma que le provocó un accidente, tienen la aptitud de ver el aura (luz o fulgor) que rodea a las personas, que no siempre es claro y puro.

“El fulgor de la noche” de 2017, es un libro de la antropóloga y feminista mexicana, Marta Lamas, que resultó de un trabajo de investigación de campo, sobre el comercio sexual, que realizó, acompañando durante varias noches, a trabajadoras sexuales que ofrecen sus servicios en la vía pública de la Ciudad de México.