Concepto de humectación

El sufijo “ción” indica que se trata de una acción y de su efecto, en este caso del verbo humectar, del latín “humectare” en el sentido de humedecer y mojar algo; o reponer el agua que se ha perdido.

En el caso de la piel, la humectación consiste en tratar de protegerla intentando que la dermis pueda absorber y mantener la humedad ambiental y evitar que la humedad natural que poseen los tejidos, se pierda.

El cuerpo necesita agua, y una de las tantas partes en que se nota la deshidratación es en la piel que se torna seca, se paspa, arruga y resquebraja. Tomar líquidos suficientes hace que estemos hidratados; sin embargo hay factores externos que atentan contra la piel. El sol y el viento son algunos de los más potentes que contribuyen a resecarla. Es por eso que se utilizan cremas hidratantes y humectantes para devolverle su lozanía. Si bien se usan como sinónimos, existen diferencias entre hidratación y humectacíón.

Las cremas humectantes son sustancias o preparados químicos que contienen en general glicerina y pantenol, y hacen una barrera de protección para resguardar la hidratación, reteniendo la humedad. Las cremas hidratantes además, le añaden la humedad necesaria actuando sobre la dermis. Ambas son necesarias si se desea tener una piel que luzca tersa y suave. Conviene colocar una loción o crema hidratante por las noches y la humectante durante el día. Esta última es tensoactiva.

Hay humectantes e hidratantes naturales como la manteca de karité, que se elabora a partir de la semilla de un árbol llamado karité. Cubre la piel con una película de protección contra agentes externos y contribuye a la producción espontánea de vitaminas A y E. Hay aceites naturales como el de almendras que son también hidratantes y humectantes naturales, tanto de la piel como del cabello a los que le devuelven lozanía.