Concepto de inapetente

La palabra inapetente está integrada por los siguientes términos derivados de la lengua latina: el prefijo privativo “in”, el sustantivo “appetitus” que se traduce como “apetito” o deseos de alimentarse o satisfacer otras necesidades, como el caso de sufrir inapetencia sexual, más el sufijo de agente, “nte”.

Con respecto a la ingesta de alimentos, está inapetente aquel individuo, persona o animal, que no siente ganas de comer, y muestra rechazo ante la oferta de alimentos, lo que puede suceder de forma esporádica o continua.
Los animales comen cuando tienen hambre, así que si manifiestan inapetencia es porque algo les sucede, salvo que no les agrade la comida y no sientan aun la necesidad imperiosa de comer. Si a pesar de haber pasado muchas horas sin alimentarse el animal sigue inapetente es porque está enfermo o triste. Por ejemplo, un perro o gato perdido, que lo han mudado de casa o que su dueño se ha ido, puede manifestarse inapetente.

En Medicina, a la inapetencia se la conoce como anorexia, lo que no debe confundirse con la anorexia nerviosa, trastorno alimentario donde la persona siente ganas de comer, pero se resiste a hacerlo.

Las personas al igual que los animales, se muestran inapetentes cuando están enfermas o sufren alguna indisposición gástrica, y esto es normal, y si es un período de tiempo breve, y se ingieren líquidos, no trae consecuencias graves, por ejemplo: “Estuve inapetente durante dos días pues tuve un ataque al hígado”, “Tomé medicación durante una semana y me produjo inapetencia” o “La fiebre me tuvo decaído y me sentí inapetente”. Las enfermedades crónicas, como el cáncer o una insuficiencia renal, pueden acarrear una inapetencia prolongada, lo que puede debilitar más aun a quien está inmunológicamente deprimido a causa de su dolencia. La inapetencia también puede deberse a problemas de estrés y angustia, como estar próximos a un examen, contraer matrimonio, viajar, haber sufrido pérdidas materiales, o estar de duelo por la pérdida de un ser querido. La depresión, como trastorno psiquiátrico, también se acompaña de inapetencia.

En los niños sanos (si hay una enfermedad se debe atacar la causa de la inapetencia) es frecuente verlos inapetentes, ya sea para llamar la atención de los adultos, por excesiva ansiedad de estos y la insistencia a que coman, por comer muchos dulces, por estar estresados ante la llegada de un hermano, el divorcio de sus padres, una mudanza, el ingreso al colegio o un cambio de escuela, etcétera.

Estar inapetente por unos días no es un problema grave, pero si persiste hay que tratar el problema pues el organismo necesita para funcionar adecuadamente, una ingesta nutritiva apropiada.