Concepto de porcino

La palabra porcino se denominó del latín “porcus” que significa “puerco”, nombre que reciben los animales científicamente denominados “Sus scrofa doméstica”, de patas cortas, cuerpo redondeado y pesado, piel gruesa, de hocico flexible, muy inteligentes, de potente olfato, a los que también se los conocía como cochinos o marranos. En el siglo XVIII comenzó a denominárselos también cerdos, atendiendo a su pelaje grueso (cerdas).

Son mamíferos herbívoros en estado salvaje, habiendo adquirido hábitos omnívoros luego de ser domesticados, lo que sucedió hace aproximadamente trece mil años en el Oriente Próximo y China. El conjunto de cerdos se conoce como piara.

Son ungulados y artiodáctilos y se crían para el aprovechamiento de su carne, su cuero y sus cerdas que se emplean para la fabricación de cepillos. Son muy dóciles, cariñosos, fieles y obedientes, y pueden vivir hasta 15 años, pudiendo ser excelentes mascotas.

Su reputación de sucios la han adquirido, pues además de tener una alimentación muy variada, que incluye excrementos, suelen revolcarse en el barro, lo que hacen por carecer de glándulas sudoríparas, y necesitar refrescarse, sobre todo cuando hace intenso calor.

Las crías reciben el nombre de lechones, y son amamantados durante seis semanas, en las cuales acuden siempre al mismo pezón. A partir del destete comienzan a ingerir alimentos sólidos. Antes de parir la lechigada, constituida por entre 10 y 12 lechones, siendo el último el más débil y con menos posibilidades de supervivencia, la cerda construye una especie de cama, con paja.

La gripe o influenza porcina es una enfermedad viral endémica para el ganado porcino y puede infectar a los humanos que estén en contacto frecuente con ellos. El virus que la provoca pertenece a la familia Orthomyxoviridae. Los animales infectados presentan los siguientes síntomas: alta temperatura basal, estornudos, dificultad para respirar, descargas nasales frecuentes, letargo y falta de apetito. El riesgo de muerte es muy alto. En los humanos también se presentan síntomas respiratorios, dolor de garganta, inapetencia, fiebre, diarrea, vómitos, dolores articulares, y es potencialmente mortal. El tratamiento incluye analgésicos y ocasionalmente antivirales, y entre las medidas preventivas se incluyen la higiene y la vacunación.