Concepto de mesías

La palabra mesías tiene su origen en el hebreo “mĕšīāḥ” que se traduce como “ungido”, el latín tomó el vocablo como “messias” y de allí llegó a nuestro idioma.

Entre los hebreos, los reyes accedían al trono luego de ser ungidos con aceite de oliva, previamente consagrado, el que era colocado en su cabeza.

Entre los hebreos, el Mesías o Rey por excelencia de Israel, en este caso ungido directamente por Yahvéh, es una profecía, aun incumplida, del envío de un descendiente de David, que traerá salvación, paz, prosperidad, la redención de la opresión de los pueblos extranjeros, y la reunión de todos los judíos en la Tierra Prometida. Los judíos aún esperan al Mesías, cuya llegada no debe suceder más allá de año 6000 de su calendario, equivalente al año 2239 del gregoriano. Debe ser varón, judío, descendiente de la tribu de Judá, y de David y Salomón.

Entre los griegos, la traducción de mesías es “christós”, y por eso, Jesús, el Mesías del Nuevo Testamento, fue llamado Cristo por sus seguidores, que pasaron a llamarse cristianos. Jesucristo, el Mesías para los cristianos, fue enviado por Dios, siendo su Hijo, para salvar a la humanidad, dando a cambio, su propia vida. Los Testigos de Jehová, aunque también cristianos, reconocen a Cristo como el Mesías, en el sentido de un enviado de Dios, pero no le otorgan carácter divino. Los judíos lo consideraron un mesías falso. El islam considera a Jesús, al que llaman “Isá”, como un profeta, que no resucitó, ni fue crucificado, ni salvó a los humanos, y que no es hijo del Creador, por lo cual no se le debe rendir culto, pues su misión terrenal fue la de enseñar el monoteísmo y guiar al pueblo de Israel. La vida de Jesús vista desde el islam, se refleja en la película iraní, del año 2007, titulada “The Messiah”.

En lo cotidiano, se le dice mesías a toda persona, existente o imaginada, en quien se deposita una excesiva confianza para resolver algún problema, o a quien ya lo ha hecho, por ejemplo: “Tiene que aparecer un mesías para salvar a nuestro país de la ruina” o “El Director Técnico hizo un cambio repentino en la formación, y, como un mesías, el nuevo integrante, salvó a nuestro equipo de una derrota anunciada”.