Concepto de inclemencia

La palabra inclemencia se originó en el latín “inclementia”, integrado el término por el prefijo privativo “in” y por “clementia” en el sentido de clemencia o indulgencia. La inclemencia es la falta de clemencia o piedad. Quien actúa con inclemencia es duro, severo, insensible, capaz de ocasionar daños a otros sin dudar. Ejemplos: “La inclemencia del magistrado se mostró cuando anunció con voz serena las condenas a muerte de los acusados, quienes habían mostrado arrepentimiento” o “No hay clemencia ni perdón para quienes ofenden a mi patria”. Es lo contrario a benevolente y piadoso.

Ser inclemente no es siempre ser injusto (a veces sí lo es) pues en ocasiones los inclementes aplican estrictamente las leyes jurídicas o morales, sin dejarse conmover por excusas o súplicas. Ejemplos: “Rómulo fue un soberano justo pero inclemente, no dudó en condenar a su propio hermano a muerte por violar las normas del “Estado” o “El niño se mostró inclemente al patear al pobre perrito abandonado”. En el primer caso no hay contradicción con la idea de justicia, y en el segundo, sí.

La inclemencia se aplica con asiduidad a los fenómenos meteorológicos adversos, que provocan serios inconvenientes en la vida cotidiana (fuertes lluvias, ráfagas de viento, granizo, nevadas intensas, etcétera). Ejemplos: “Se suspendieron los vuelos a causa de las inclemencias del tiempo, y como no hay perspectivas de mejora a corto plazo, creo que suspenderé definitivamente el viaje”, “La inclemencia del tiempo motivó la suspensión de las clases, ya que las calles quedaron anegadas por la lluvia intensa” o “La inclemencia del tiempo hizo que los jugadores debieran posponer el partido”. Las inclemencias climáticas son muy difíciles de prevenir, pero los países con mayor grado de desarrollo están en situación de menor vulnerabilidad, pues sus viviendas son más resistentes, hay mayor calidad de evacuación, óptimos sistemas de desagües pluviales, los hospitales están mejor equipados, etcétera.