Concepto de jadeante

Jadeante, es la calificación que reciben ciertos animales y el ser humano cuando jadean, palabra que hace referencia al movimiento de ijadas, del latín “illata”, en referencia al bajo vientre.

Alguien está jadeante cuando presenta una respiración, que no sigue los patrones normales, sino que se manifiesta, agitada y fatigosa, y, que, además produce un sonido similar a un silbido.

Esto puede deberse a un esfuerzo físico excesivo, por ejemplo: “El atleta llegó a la meta en la primera posición, y se lo veía feliz, pero jadeante y sudoroso”, “Se puso nervioso por llegar temprano a la muestra de arte, y corrió a toda prisa atravesando la ciudad en cuestión de minutos, pero cuando arribó al lugar, no podía hablar pues estaba jadeante y agotado” o “Estoy jadeante luego de practicar alpinismo, ya que no estoy acostumbrado”.

Estos estados suelen ser transitorios y el jadeo cesa, luego de un descanso. Sin embargo, en otros casos, puede ser un síntoma grave, que puede desembocar en una apnea (cese de respiración) y en un paro cardiaco. Debemos tener en consideración que, para evaluar la gravedad, la persona, además de jadeante, debe mostrar dificultad respiratoria y a veces, emitir raras vocalizaciones.

La inflamación de los conductos bronquiales (bronquitis) también presenta jadeos, entre sus síntomas, además de tos y dificultad respiratoria.

Los perros jadean para refrigerarse, inhalando gran cantidad de aire por su boca abierta, logrando así, liberar el exceso de calor de su cuerpo, pues ellos no sudan. Si el jadeo es excesivo puede anunciar que el animal sufre un golpe de calor, aunque también puede mostrarse jadeante por estar nervioso o estresado. Lo vemos jadeante cuando está con la boca abierta, la lengua afuera y respirando muy rápido. Otras causas de que el perro esté jadeante son, que tenga sobrepeso, insuficiencia cardiaca o que esté envenenado.

En las parturientas, el jadeo es una técnica que se emplea, en forma de aspirar aire y expulsarlo, controlado de modo voluntario, por nariz o por boca, aunque se aconseja que se inhale por nariz y se exhale por la boca, para controlar la necesidad de pujar, durante el alumbramiento.