Concepto de musgo

La palabra musgo, morfológicamente, es un sustantivo que nos llegó desde el latín “muscus” que se traduce como “espuma”, que a su vez tomó el término del griego μόσχος.

Los musgos son vegetales no vasculares, de los cuales hay alrededor de doce mil especies, que es frecuente hallar en lugares húmedos y fríos, depositados sobre los troncos arbóreos, piedras, aguas (especialmente si están estancadas) e incluso sobre paredes y suelos, con gran resistencia a la adversidades climáticas. Si bien dan un feo aspecto, de vejez y abandono, cuando cubren paredes y muros, o arruinan el césped; muchas veces se lo usa en decoración navideña, y cumplen una importante función en el ecosistema al contribuir a retener la humedad de los suelos y evitar que se degraden. Son muy absorbentes y tienen propiedades antisépticas.

Los musgos, pertenecen, al igual que las hepáticas, a las Briófitas, caracterizadas porque el gametófito haploide en la fase de producir gametos (primera etapa de su ciclo vital) tiene predominio sobre el esperófito diploide o embrión (segunda etapa de su vida) y por sus rizoides multicelulares que le permiten nutrirse.

El musgo sale de la espora y conforma el protonema, con multiplicación vegetativa. De él nacen los caulidios, mediante yemas, formándose en algunos caulidios, los anteridios (productor de gametos masculinos) y en otros los arquegonios (órgano sexual femenino) que van a formar el gametófito, y que se llena de mucus en el cuello, para atraer a los espermatozoides que salen del anteridio. Uno de ellos va a ser el que fecunde a la ovocélula de donde se origina el embrión o esperófito. Las paredes del arquegonio a medida que el embrión crece, se desgajan formándose una cofia en la parte superior.