Concepto de óbito

La palabra óbito procede del latín “obitus”. Se trata de un cultismo, que se derivó de “ovire” que significa morir; integrado el término por el prefijo “ob” en el sentido de algo que está en contra, y por el verbo “ire” que significa ir o dirigirse hacia algún lado.

La palabra óbito se usa muy poco en el lenguaje común siendo más específica del medio forense. En lo cotidiano usamos sinónimos tales como defunción, muerte o fallecimiento. Sin embargo, empleamos con mayor frecuencia el término obituario para referirnos a la sección del periódico donde figuran las personas que han fallecido en la fecha.

Ejemplos de uso: “Encontraron un cuerpo tendido en plena calle y al examinarlo comprobaron que estaba óbito” o “El óbito es un hombre de alrededor de 40 años que habría sufrido un paro cardiaco”

Un óbito es entonces aquel que llegó al fin de su existencia, cuya vida acabó, lo que pudo haber ocurrido por razones diversas: muerte natural (por vejez o alguna enfermedad grave) por un accidente, por haberse suicidado o por haber sido objeto de un asesinato.

En Ginecología y Obstetricia suele hablarse de óbito fetal en el caso de que un embarazo de más de veinte semanas (antes de las vente semanas se habla de aborto) no progrese y el feto fallezca dentro del vientre materno antes de que pudiera ser dado a luz. Las causas muchas veces son inciertas y solo en la mitad de los casos pueden hallarse (entre las más habituales están los problemas en la placenta, preclampsia, infecciones y múltiples malformaciones). En general no hay síntomas que puedan hacer presumir el terrible desenlace, por lo cual se produce de forma inesperada e inexplicable sumiendo a los padres y el resto de la familia en una terrible angustia. Por fortuna no es una situación muy frecuente, afectando de doscientos embarazos, a uno solo.