Concepto de rumiante

Los rumiantes, del latín “rumians” son mamíferos herbívoros, poligástricos, del orden Artiodactyla, dentro de los cuáles podemos nombrar a las vacas, ovejas, cabras, gacelas, bisontes, búfalos y jirafas, entre los principales de las 250 especies que lo integran.

Presentan reducidos su segundo y quinto dedos y también tienen una caña, pieza donde se hallan fundidos los metacarpianos y metatarsianos de su segundo y su cuarto dedos.

Pero su principal y distintiva característica es la de poseer cuatro cavidades digestivas, siendo la de mayor volumen, de forma ovoide y textura rugosa, la panza o rumen, adonde llega el pasto que consumen y allí se almacena y se descompone merced a la acción de microorganismos. Se fermenta el alimento, aprovechándose las proteínas y se digieren polisacáridos complejos.

Luego el animal reposa y regurgita, por las contracciones peristálticas de esta zona, y al llegar a la boca, vuelve a masticar el pasto, impregnándolo otra vez de saliva, para pasar al retículo (también conocido como bonete o redecilla) de formato de pera, donde el alimento se ablanda y subdivide.

En esta oportunidad, en su trayecto, el alimento llega a la tercera cavidad, que es el omaso, libro o librillo y por último, al verdadero estómago, cuajar o abomaso, donde el jugo gástrico y las enzimas digestivas, realizan propiamente la digestión, cuyo proceso culmina en el intestino.

Las cuatro cavidades no están funcionales, desde el nacimiento del animal, ya que, al nacer, no las necesitan pues se amamantan, y solo les funciona el abomaso.

Sus molares y premolares tienen un gran desarrollo para poder triturar la hierba con mayor facilidad. No presentan incisivos en la mandíbula superior, y en la inferior, tienen forma de espátula. Varios poseen cuernos en su cabeza.
Por extensión, se dice que alguien está rumiando una idea o pensamiento, cuando este da vueltas en su cabeza, apareciendo y desapareciendo, y volviéndolo a analizar, a la manera de una rumia.