Concepto de semen

La palabra semen es un sustantivo que se originó a partir del vocablo latino “seminis” usado para nombrar a las semillas, que originan la vida en el reino vegetal cuando se reúnen las condiciones de suelo y ambiente adecuados.

En los mamíferos, el semen es también origen vital, pero no es una semilla en sentido estricto, ya que para engendrar la vida se necesita su unión con un óvulo. Sin embargo, esto no lo sabían los filósofos de la antigua Grecia, que llamaron σπέρμα o “sperma” al fluido del macho, capaz por sí solo, según su concepción, de gestar la vida, aportando la mujer solo su cuerpo, para albergarlo y hacerlo crecer. Al traducir “sperma” al latín, se lo hizo como “seminis” y así pasó a llamarse semen (que también es llamado esperma) al líquido que transporta los espermatozoides junto a otras células (fase celuar), que nadan en ese líquido blanquecino y espeso, el plasma seminal (fase líquida). En las personas cada mililitro de semen, contiene entre 50.000.000 y 150.000.000 de espermatozoides. Lo normal en una eyaculación es que el semen sea de entre 2 y 4 mililitros.

El semen se produce en el aparato reproductor masculino, por la acción, entre otros órganos, de los testículos, el epidimo (conducto que almacena por unos días los espermatozoides inmaduros, que durante la eyaculación los envía al conducto deferente) las vesículas seminales, la próstata, las glándulas de Cowper y de Littre. Durante la eyaculación, el semen es expulsado a través de la uretra, con la misión natural principal, de alcanzar un óvulo femenino y fecundarlo.

La calidad del esperma, que determina su aptitud reproductiva, se estudia mediante un espermograma o seminograma, donde se observa su calidad, movilidad y cantidad.

El semen se produce durante la vida del varón, desde su pubertad, aumentando en la juventud y enlenteciéndose en la vejez. Puede conservarse vivo el semen, fuera del cuerpo, usando técnicas de laboratorio, por algunos días. Dentro de la mujer, viven u poco más.